He dudado mucho y sí, voy a pronunciarme sobre el DÍA INTERNACIONAL DE LA MUJER.
En primer lugar, felicidades (y no a modo de festejo) a las que
dignifican el género. A las que de un modo u otro tomaron el testigo de
las Clara Campoamor, Carmen de Burgos, la Pasionaria y todas aquellas
que en tiempos todavía más complicados iniciaron una lucha ante la más
absoluta de las opresiones. Mi más sincera admiración por las mujeres
combativas.
Por otra parte, mi más sincero respeto a
las que tienen un salario menor por un mismo trabajo; a las que acceden
a un puesto peor pese a contar con igual o mayor cualificación; a las
que sufren el doble para acceder a cargos de responsabilidad; a las que
de un modo u otro, en algún momento han sufrido violencia machista
verbal o física por parte de sus parejas, aunque desgraciadamente
algunas ni lo sepan; a las que han sufrido acoso laboral y a las que,
aunque sea una sola vez, hayan tenido que aguantar lo de las "denuncias
falsas". También para las discriminadas en los Juzgados cuando los
jueces no son más que el reflejo de una sociedad machista y tienen que
aguantar un último bofetón cuando se agarran al clavo ardiendo de la
justicia como último aliento de esperanza.
Y como no, párrafo aparte por lo que me toca, a las deportistas que
después de tantos años siguen su particular lucha en una sociedad que
presume de igualdad de sexo, pero que legisla contra las mujeres hasta
en materia deportiva. Basta echar un vistazo a la Ley General de la
Comunicación Audiovisual, que en su artículo 20 recoge los
"acontecimientos de interés general" y en ningún momento aclara qué
acontecimientos son masculinos y cuáles femeninos. No lo hace como fruto
de la normalización, ya que recoge, entre otros, "las semifinales y la
final de la Eurocopa de fútbol y del Mundial de fútbol", pero solo son
televisados los masculinos. Y como no, el prestigio. Serena Williams,
Steffi Graf, Gisela Pulido, Laia Sanz, Maialen Chourraut, que el pasado
verano se convirtió en la primera madre española en ser campeona
olímpica, y tantas otras que se dejan la piel entrenando cada día por un
reconocimiento que nunca llega.
Ya residualmente, para cerrar, mi indignación ante las feministas de Facebook e Instagram. No sobran mujeres en esta lucha y todo suma, pero compartir una foto en Facebook, un "vivas nos queremos" o un selfie en Instagram con una frase de Frida Kahlo o Angela Davis no es feminismo. Deseo que ese sea solo el primer paso y nos encontremos en las calles, piquetes, barricadas o huelgas generales. Ojalá sea el inicio de la suma a una lucha que necesita de todas. Pero, si no, por favor, un poco de dignidad, amor propio y, sobre todo, respeto a las mujeres que a cambio de nada luchan cada día en las calles por hacer de este un mundo más justo.
VIVA VUESTRA LUCHA y, a vosotras sí, FELICIDADES.
Ya residualmente, para cerrar, mi indignación ante las feministas de Facebook e Instagram. No sobran mujeres en esta lucha y todo suma, pero compartir una foto en Facebook, un "vivas nos queremos" o un selfie en Instagram con una frase de Frida Kahlo o Angela Davis no es feminismo. Deseo que ese sea solo el primer paso y nos encontremos en las calles, piquetes, barricadas o huelgas generales. Ojalá sea el inicio de la suma a una lucha que necesita de todas. Pero, si no, por favor, un poco de dignidad, amor propio y, sobre todo, respeto a las mujeres que a cambio de nada luchan cada día en las calles por hacer de este un mundo más justo.
VIVA VUESTRA LUCHA y, a vosotras sí, FELICIDADES.