viernes, 6 de julio de 2018

El mejor partido de la historia

Hoy se cumplen diez años del, para una significativa mayoría, mejor partido de la historia. Era un domingo muy raro en Londres. Lo recordarás. Como no vas a hacerlo si te pasaste toda la tarde frente al televisor, retransmisión todavía en 4:3, temiendo que la lluvia te privara del desenlace de una final épica. Sí, por eso y porque de vez en cuando, no pretendas engañarme, la nostalgia te lleva a encontrarte de nuevo frente a la pantalla, como en aquel primer domingo de julio de 2008, gozando de aquellas casi cinco horas a puro tenis.

Todavía te pones nervioso cuando ves el cuarto set y observas que Nadal, tras situarse 5-2 con todo de cara para cerrar el partido, deja que su ventaja se esfume como agua entre los dedos. Aún ves como Federer levanta dos sets en contra y entras en pánico, temiendo por momentos que por tercer año consecutivo Nadal vea frustrado su sueño.

De un lado está un Roger Federer que apunta a mejor jugador de todos los tiempos y que, de momento, a sus 26 años quiere firmar la animalada de vencer en Wimbledon por sexto año consecutivo. Pero del otro lado está Rafael Nadal, con 22 años recién cumplidos y disputando su tercera final consecutiva en el All England Club. Rafa viene de ganar Roland Garros cuatro veces al hilo, y las tres últimas frente a Federer. Sin embargo, la hierba es "territorio Federer" y debe conquistarla si quiere cumplir su sueño de, alguna vez, verse como número 1 del mundo. Ambos se encuentran en un quinto set, por supuesto sin tie-break, que va a decidir si se prolonga el reinado del suizo o si la espada del balear sale vencedora de aquel Juego de Tronos. La paridad se prolonga hasta el 7-7 de la manga definitiva, en la que el balear finalmente rompe el servicio del amo y señor de la hierba. Mantener el saque ahora es tan difícil como ganar el partido entero. La película termina con Federer estrellando en la red el que me atrevo a denominar como el 'unforced' más bello de todos los tiempos. Al menos para mi y para todos los devotos Rafael Nadal.

Nadal logra su quinto Grand Slam, y por primera vez lo hace lejos de Roland Garros. No ha ganado ni siquiera un tercio de los 'majors' que va a conquistar a lo largo de su carrera, pero será difícil que alguno alcance este grado de emotividad. El joven de pantalones piratas y camiseta sin mangas confirma lo que todos sabemos: habemus leyenda.