martes, 30 de abril de 2019

La izquierda entusiasta

Veo una izquierda entusiasmada y no encuentro los motivos. Hace no tanto tiempo clamábamos por el fin del bipartidismo y no dudábamos que a efectos prácticos PP y PSOE eran lo mismo. Sin embargo, hoy se celebra con fervor la victoria del PSOE con el "lo que pudo haber sido" como única razón. Parece que una vez más España se conforma con el mal menor. 

Tras estos comicios se considera que el PP ha tocado fondo. Un PP que, tocando fondo y perdiendo 3,5 millones de votos y 71 escaños, se mantiene como segunda fuerza. Entre 2008 y 2019 los votos de la derecha han oscilado entre los 10,8 millones de 2008 (todos del PP) y los 11,1 millones que se repartieron ayer PP, Ciudadanos y Vox. La derecha no ha perdido un solo voto, y en cuanto vuelvan a aglutinar fuerzas volverán a mandar. Además, ahora con esta nueva versión desenmascarada que se sustenta en el odio, el miedo y la ignorancia de un buen puñado de votantes. Nada menos que 2,6 millones, cuyas miradas han sido dirigidas hacia Venezuela y no saben nada del Brasil de Bolsonaro o los EEUU de Trump. 

Ante el miedo a la irrupción de la extrema derecha el mayor acto de heroicidad de la "izquierda" española ha sido acudir a votar, aunque se ha olvidado que hace ya varias décadas que el PSOE traicionó al 50% de sus siglas. La clase trabajadora de este país se volcó ayer con aquellos que no se atreven a derogar la reforma laboral o con aquellos que mantienen un sistema educativo elitista. La izquierda española que hoy presume orgullosa ha elegido al partido que en este primer tramo del año ronda las dos decenas de indultos. ¿Habéis leído algo del indulto a un policía local que falsificó documentos para encubrir a su hermano? ¿Y del indulto a un Guardia Civil que puso una multa sin fundamento legal con el objeto de perjudicar al exmarido de su pareja? No, claro que no. La izquierda española ha elegido a los que elecciones tras elecciones hacen de la Ley d'Hondt una de sus grandes valedoras, mientras deposita los más de 300.000 votos de PACMA directamente en la basura, que sigue sin entrar al Congreso. La izquierda española cruza ahora los dedos y pide a Pedro Sánchez que pacte con la izquierda. ¿No hubiera sido mejor votar directamente a la izquierda?

Imagne de EuropaPress.es

martes, 23 de abril de 2019

¿Romanticismo o ingenuidad?

Hace cuatro días que el pueblo español hacía historia entregando los mandos del Gobierno, por vez primera, a un partido condenado por corrupción. Construyen su fuerza política a partir del miedo y de la información tendenciosa. Advierten sobre Venezuela mientras callan sobre Honduras o Arabia Saudí. Elevan su potencial desde unos medios de comunicación que ya ni necesitan enmascarar los intereses económicos que les mueven. Y se saben ganadores habida cuenta de la impasibilidad de un pueblo que ni piensa ni empatiza. Han configurado un país con mujeres machistas como Christina Seguí, homosexuales homófobos como los de Victorio & Lucchino y negros xenófobos como el tarado, en el más estricto sentido de la palabra, que desde hace unos meses merodea por platós de televisión. Y todavía hay quien se atreve a creer que la izquierda sale reforzada del debate electoral en una sociedad condenada por el síndrome de Estocolmo. ¿Romanticismo o ingenuidad?