domingo, 15 de febrero de 2026

Vergüenza ajena en Nuevayol

Me sorprende esa tendencia incansable del ser humano hacia la devoción: hasta Bad Bunny nos vale, un tipo cuyas letras desprenden machismo en cada verso: «Hoy tengo a una, mañana a otra (...). Me gusta mucho la Gabriela, la Patricia, la Nicole, la Sofía (...). Tengo una colombiana que me escribe todos los días y una mexicana que ni yo sabía...» o «Tres dedos en el toto, en el culo (...) le doy por donde hace pipí, por donde hace popó».

Para mí, revolucionario fue lo del Che Guevara y Fidel Castro esperando en bahía de Cochinos a las tropas de los Estados Unidos en 1961. Si nos queremos ceñir a la música —que para mí es una forma de expresión literaria—, quizá tomaría como referentes a Paco Ibáñez y a quienes de alguna manera cantaron contra el franquismo. U hoy por hoy, en castellano, se me ocurren Los Chikos del Maíz, Mafalda, Sons of Aguirre y otros tantos que le ponen voz a la injusticia. ¿Bad Bunny? ¿En serio? ¿Alguien cree que algo de esto ocurre en los Estados Unidos sin el consentimiento del Gobierno? Este año la NFL inauguró una filial para llevar el fútbol americano al mundo hispanohablante, luego llevaron un partido al Santiago Bernabéu y, después, Bad Bunny al entretiempo de la Superbowl. Nada que no tengan bien atado. El espectáculo de Bad Bunny bien pudo ser un homenaje a la cultura puertorriqueña y sus tradiciones, pero de revolucionario tuvo muy poco. Si nos conformamos con que destacara que América son todos los países de América, me parece que nos saciamos con prácticamente nada.

Respecto de la cuestión artística, su calidad literaria me parece que está por los suelos. Me acuerdo de que cuando estudié Métrica y Estilística veíamos conceptos como el de «rima pobre», que consistía en rimar entre mismas categorías gramaticales. La peor de todas era rimar verbo con verbo. Este tipo rima tuve-pude-muden-ayuden, van-dan-dan o miré-conté-tiré. Y no le pidamos recursos estilísticos que endulcen su lírica, claro. ¿Hay acaso lírica en algún escondrijo de sus letras?

En fin, es el siglo XXI. Nos vale un artista como Bad Bunny a quien el sustantivo artista le queda precisamente enorme. Y lo peor es que ni siquiera nos atrevemos a levantar la voz y cuestionarlo porque socialmente está muy mal visto pensar que lo de este tipo es pésimo. Con 36 años, siento que pertenezco a esta época, pero imagino cómo debe de haber sido vivir en otros tiempos donde para ser un artista uno tenía que demostrar cierto talento. Ahora basta con tener una multitud detrás para ser un artista y que no se te pueda cuestionar. Robe Iniesta, que nos dejó hace poco, dijo una vez: «Que le gustes a mucha gente no quiere decir nada porque la mayoría de la gente es idiota».