martes, 28 de junio de 2016

Imbéciles

Una de las cosas que más gracia me hace de la derecha es que consideren falta de respeto que desde la izquierda digamos que somos un país de imbéciles tras el resultado de las últimas elecciones. Y en algo tienen razón: en España somos 46 millones de habitantes de los que sólo 8 millones han votado al PP, más otros 10 millones han desperdiciado su oportunidad de acabar con este gobierno corrupto a través de abstenciones, votos en blanco y votos nulos. Es decir, sólo 18 millones de los 46 millones de habitantes son responsables de este resultado. Además, en el caso de los 8 millones de votantes del PP, no puedo catalogar a todos de imbéciles, pues hay una minoría a la que realmente le favorece que gobiernen (más allá de que en mi caso, por una cuestión de principios, ni aun beneficiándome podría votar a un partido homófobo, xenófobo o sexista como el Partido Popular). Algunos por intereses empresariales o financieros, dado que para explotar a un trabajador el respaldo de la reforma laboral de 2012 es una garantía; y otros por enchufismo. No es que el gobierno nacional les vaya a colocar en los Ayuntamientos o puestos de privilegio, pero bien es preferible que los que les dan esos magníficos puestos de trabajo estén contentos. Al fin y al cabo no iba a ser casualidad que se repitan tantos apellidos por el Ayuntamiento, y que el que no se repita sea primo/cuñado/amigo de.

Rectificando por tanto lo de que somos un país de imbéciles por un más apropiado "en España hay alrededor de 17 millones de imbéciles", sigue haciendome gracia que la derecha considere falta de respeto la catalogación de "imbéciles", algo que no es más que una definición objetiva.

Si llamarles "imbéciles" es una falta de respeto, me pregunto yo: ¿es una falta de respeto al resto de ciudadanos de este país respaldar a un gobierno corrupto? ¿y respaldar a un gobierno que ha recortado en sanidad? ¿y respaldar a un gobierno que está alejando a las clases populares de las Universidades? ¿y respaldar a un gobierno que ha dado la espalda a los niños autistas? ¿y respaldar al gobierno de la amnistía fiscal al servicio de los defraudadores? ¿y respaldar a un gobierno que ha recortado en ayudas a la dependencia? ¿y respaldar a un gobierno que ha permitido que niños indefensos duerman en la calle habiendo viviendas vacías? ¿y respaldar a un gobierno que ha recortado en pensiones? ¿y respaldar a un gobierno que incumplió, día tras día, su programa electoral con el que ganó las elecciones anteriores?

Sé que nuestros principios nos sitúan, afortunadamente, en extremos opuestos. Y afortunadamente, a mi lo que me parece una auténtica falta de respeto y motivo para la indignación es el haber respaldado a un gobierno responsable, entre otras cosas, de todo lo mencionado en el párrafo anterior.

lunes, 27 de junio de 2016

Ya no creo

No puedo seguir creyendo en el cambio. Lamentablemente, vivimos en un país de imbéciles. Hoy, un trabajador que acaba de perder su trabajo, que estaba sin contrato y que ni siquiera sabe si va a cobrar lo que le deben, me ha dicho que va a votar en blanco. Va a votar en blanco porque el PP lo hizo mal, el PSOE lo hizo mal y Podemos... seguro que también lo hace mal. No le convence ninguno. Le he preguntado qué sabía de la última reforma laboral o de la ley mordaza con la que retuitear puede ser delinquir. Como era de esperar, no sabía nada. Tampoco sabe nada de la Ley D'Hondt. No sabe nada de las ayudas a la dependencia. En definitiva, sabe sólo tres cosas: que los que vengan serán como los que están, que no le gusta Venezuela y que el Coletas no le convence. Así que no puedo creer más, porque lamentablemente este no es un caso aislado. No paro de encontrarme situaciones similares. A la ciudadanía le han inoculado miedo, y aunque no sepa qué pasa en México, Burkina Faso o Sierra Leona, tiene claro que no quiere ser Venezuela. A la ciudadanía no le preocupa la sanidad, la educación, las amnistías fiscales, ni familias enteras que duermen en la calle en un país con más de tres millones de viviendas vacías. Sí, si en algo estamos a la cabeza en Europa es que somos el país con más viviendas vacías en todo el continente. Hay que saber perder y no queda otra que felicitar a la derecha porque haber adoctrinado a una aplastante mayoría imbécil no puede ser fácil. Hay un gran trabajo detrás en colegios, institutos, y medios de comunicación. Y ahora recogen los frutos del trabajo que han venido haciendo. La derecha de este país maltrata a un pueblo que, cuando tiene que pronunciarse, de manera expresa o tácita vuelve a entregarle los mandos. No hay peor ciego que el que no quiere ver, y ante un pueblo que no abre los ojos la derrota está servida una vez más.

miércoles, 22 de junio de 2016

Empate a necio

Veo que ahora la derecha se indigna ante la posibilidad de que con 16 años se tenga derecho a voto. Siempre he creido que la mayoría llegaba a los 18 sin el conocimiento mínimo para decidir en unas elecciones. Con el paso de los años me he dado cuenta que la mayoría no sólo llega a los 18 sin ese conocimiento mínimo, sino también a los 30, a los 40, a los 50... si no sería imposible que un partido que legisla contra los trabajadores, que oprime al pueblo y que protagoniza semanalmente un nuevo escandalo de corrupción sea el más votado elección tras elección. Pero ahí están y no hay Púnica, Gürtel, financiación ilegal, ni tarjeta Black que los pueda detener.

Son mayores de 18 los que no votan a Unidos Podemos porque "no quieren ser Venezuela" mientras no les preocupa ser México. Son mayores de 18 los que ven colas en Caracas como consecuencia de un desabastecimiento provocado mientras a unos kilómetros de aquí no tienen constancia de las huelgas generales de nuestros vecinos franceses. Tienen más de 18 años y votan recortes en educación y en sanidad, y una reforma laboral que les condena. Tienen más de 18 años los que votan en contra de su propia libertad con la Ley Mordaza y votan en contra del derecho a decidir de las mujeres sobre su propio cuerpo. Tienen más de 18 años y echan la culpa de la situación actual a inmigrantes ilegales y legales, y hasta a la posibilidad de acoger refugiados. Tienen más de 18 años y no cuestionan el dinero en paraísos fiscales, las puertas giratorias, las pensiones vitalicias, los sueldos desorbitados ni la amnistía fiscal a la que se acogió hasta la Familia Real (que, por cierto, ni mayores de 18 ni menores hemos votado).

¿En serio debe preocuparnos que voten los jóvenes de 16 años? Por más mal que lo hicieran sólo podrían empataros.