martes, 23 de abril de 2019

¿Romanticismo o ingenuidad?

Hace cuatro días que el pueblo español hacía historia entregando los mandos del Gobierno, por vez primera, a un partido condenado por corrupción. Construyen su fuerza política a partir del miedo y de la información tendenciosa. Advierten sobre Venezuela mientras callan sobre Honduras o Arabia Saudí. Elevan su potencial desde unos medios de comunicación que ya ni necesitan enmascarar los intereses económicos que les mueven. Y se saben ganadores habida cuenta de la impasibilidad de un pueblo que ni piensa ni empatiza. Han configurado un país con mujeres machistas como Christina Seguí, homosexuales homófobos como los de Victorio & Lucchino y negros xenófobos como el tarado, en el más estricto sentido de la palabra, que desde hace unos meses merodea por platós de televisión. Y todavía hay quien se atreve a creer que la izquierda sale reforzada del debate electoral en una sociedad condenada por el síndrome de Estocolmo. ¿Romanticismo o ingenuidad?

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