Se me hace difícil creer que alguien pueda encontrar motivo alguno de
celebración en una fecha como la de hoy. Entiendo que cuando uno
conmemora un acontecimiento, con dolor u orgullo, lo hace cuanto menos
consciente de aquello que representa; y no se limita a enarbolar un
pañuelo con el riesgo de hallarse rindiendo tributo a un proceso
histórico colonizador plagado de sufrimiento y muerte de personas
inocentes. En consecuencia y por una razón de humanidad, quiero creer
que solo una osada cuestión de
desinformación lanza a algunos desafortunados a hacer alarde de
"hispanidad" en un día como hoy.
Trazo mi vida con absoluta fidelidad a
unos principios que son absolutamente incompatibles con el regodearse en
el saqueo de los pueblos aborígenes o en la imposición cultural. Será
por eso que en mi opinión resulta impactante ver como choca la Ley
18/1987 que declara festivo el 12 de octubre con el artículo 578 del
Código Penal que regula el enaltecimiento del terrorismo y que recoge
una serie de conductas que parecen coincidir con aquello que se
conmemora en esta fecha. Claro que no aspiro a ver a la Fiscalía del
Estado ni a la Audiencia Nacional tomando hoy nota del desfile de las
Fuerzas Armadas. Y todo esto dejando de lado aquello de sentirse
orgulloso de ser español. Tan incongruente, por otra parte, como
despreciar a alguien por el mero hecho de ser español. Sentir orgullo de
ostentar una nacionalidad es tan absurdo como estar orgulloso de tener
el pelo oscuro o cuatro extremidades. Ni estoy orgulloso ni me
avergüenzo de ser español y argentino. Lo soy y punto. ¿Cómo estar
orgullosos de aquello que nos ha venido dado o que ha sido fruto del
azar?
El 12 de octubre es una fecha que desde una perspectiva histórica
no ofrece motivo alguno de celebración. Y no por ello España deja de ser
un lugar maravilloso. Lo sabe todo aquel que haya contemplado su
fascinante geografía, gozado de su inmejorable clima o tratado con su
gente (salvo episodios desafortunados como al que le pueda haber tocado
lidiar conmigo). Pero se me hace difícil agitar una bandera que
simbolice un Estado sin una independencia real del Poder Judicial, un
país con millones de viviendas vacías y a su vez miles de familias con
niños durmiendo en las calles (¿art. 47 CE?) porque se prefiere rescatar
bancos a personas, un sistema educativo que margina al estudiante con
dificultades familiares y que se empeña en alejar a las clases bajas de
la Universidad, un país anclado en otra época que contempla y admira una
Corona cuyo único mérito conocido es haber sido nombrado por Franco
como sucesor a título de rey, un sistema sanitario que se desmorona como
consecuencia de una política gubernamental que prioriza invertir en
Defensa antes que en sanidad.
¿Alguien en su sano juicio puede estar
orgulloso de todo eso? No os conforméis con agitar una bandera.
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