jueves, 26 de septiembre de 2019

¿Quién mueve los hilos?

En las últimas elecciones solo la división del voto de la derecha tradicional brindó a la izquierda y al PSOE la opción de formar un Gobierno que, por otra parte, dudo que tuviera opción alguna de llevarnos a buen puerto. Tal vez, alguna mejora con cuentagotas como la subida del SMI, que sigue distando sobremanera de las condiciones laborales de un país que quiere ser primer mundo. En definitiva, destellos aislados de la sociedad que alguna vez anheláramos ser.

Mientras la derecha ha afrontado por sistema los comicios desde el pragmatismo, la izquierda ha solido pecar de un idealismo que junto a la Ley d'Hondt ha sentado las bases de su derrota en el juego de las urnas. Parece mentira y en cierto punto goza de cierta ironía que la derecha sea capaz de aunar fuerzas en pos del interés de su clase mientras la izquierda avanza -o retrocede- de la mano de la continua escisión.

No sé quién ha empujado a Íñigo Errejón a presentarse a las Elecciones Generales, pero el correctivo de Vistalegre II es un trauma que, a la vista está, no ha superado todavía y que ahora azotará a la izquierda. No tengo dudas de que la derecha aprenderá de sus errores y aglutinará sus votos en el partido que fundó el ministro franquista al que hace siete años se despedía con honores. Mientras tanto, la pataleta de un Íñigo Errejón que estaba para grandes cosas y termina aceptando el rol de títere fragmentará más si cabe el voto de la izquierda. El inminente fracaso de la izquierda ni siquiera se cuestiona. "Divide y vencerás" se aplican una y otra vez. La pregunta es, ¿quién mueve los hilos del pequeño imberbe?

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