Tienen el gen soñador. Por eso, ni el horror personándose en la Casa
Rosada pudo con ellos. Tampoco esta vez. Era mal augurio que lo votaran
quienes niegan los 30.000 desaparecidos. Los que repiten aquello de los
"choriplaneros" y los "vagos". Los que se refieren al "negro" con
desprecio y los que nunca entendieron que como personas descienden del
primate y, como argentinos, se dividen entre vástagos de indígenas e
inmigrantes europeos. En definitiva, todo aquello que desprecian.
Y ahí permanece, inamovible e inmutable, el gen de la otra mitad que
los hace tan diferentes. El que convierte la distopía en la ilusión de
una patria mejor; el que lleva 130 nietos recuperados; y el que hoy los
llevó a amanecer creyendo, sabiendo, que Argentina se vuelve a levantar.
Hoy he mirado la bandera y el sol brillaba un poco más.
¡Al gran pueblo
argentino salud!