viernes, 15 de junio de 2018

Color esperanza

Argentina está hermosa teñida de verde. En realidad siempre lo está, pero hoy, con un grito feminista que retumba en todo el planeta, está más bella todavía. Enorme victoria labrada desde el corazón de las calles que hace de Argentina un país mejor, más justo y más humano.

Siempre me fascinó de Argentina el espíritu de lucha de su sociedad; y como un pueblo pisoteado una y mil veces era capaz de levantarse una y otra vez para seguir combatiendo. Hace muchos años, la primera vez que mi hermana y yo pisábamos Argentina, bromeábamos y nos preguntábamos por qué se manifestarían los argentinos al día siguiente. Y es que cada día en las calles había grupos más o menos numerosos que tenían alguna razón para protestar o reivindicar algún derecho. Decíamos jocosamente que era la manera en que los argentinos se entretenían.

Conocer al entorno de mi madre fue algo tan impresionante como fascinante para nosotros. Los temas de conversación -alrededor de un desagradable mate que pasaba de boca en boca- recorrían la historia de Argentina, y saltaban a lo largo y ancho del globo terráqueo; desde los Estados Unidos de Bush hasta la Irak de Sadam Husein, pasando por la Guerra Civil de Sierra Leona o la situación política de México. Y siempre lo hacían de una manera totalmente distinta de lo que podíamos escuchar en España, con una empatía contra lo injusto absolutamente cargada de dolor y conciencia social. En el entorno de mi madre descubrí qué era el espíritu combativo y comprendí por qué mi madre era tan distinta de lo que había de este lado del planeta.

Hoy solo puedo sentirme tremendamente orgulloso de la lucha que ha llevado a cabo todo ese entorno de mi madre, sumado al mío propio y a una gran mayoría de argentinos que ha defendido el derecho de la mujer a ser un poco más libre.

Sois lucha, sois ejemplo y sois increíbles. ¡VAMOS ARGENTINA!

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