Todo eso del Project Possible - 14/7 siempre me sonó muy comercial. Algo a lo que no estamos acostumbrados en el mundo del alpinismo. Los anuncios, el desafío... desde el comienzo, algo no sonaba bien. Aún así, sería de necios negar que la gesta de Nirmal Purja es extraordinaria. Lo es porque se sale de lo común. Y pese al oxígeno, las cuerdas fijas, las rutas escogidas o los helicópteros entre campamentos base es algo para lo que el 99,9999% de la población mundial no está capacitada. Evidentemente, Nirmal Purja tiene unas condiciones físicas sobrenaturales. Parte de la explicación se debe a la genética. Nació con ese don, pero desde luego que no es todo. Otra parte fundamental responde al trabajo del nepalí, que ha potenciado sus condiciones físicas hasta convertirse en un auténtico depredador de alturas. Y sumando a las grandes condiciones físicas de las que dispone una enorme capacidad de sacrificio y un esfuerzo tremendo Nirmal Purja holló el 29 de octubre la cima del Shisha Pangma, completando su reto de alcanzar la cumbre de los catorce ochomiles en siete meses. Necesitó únicamente 190 días.
Ahora bien, ¿sería Nirmal Purja el único capaz de hollar la cima de los catorce ochomiles en 190 días? No lo creo. Desde luego, no es un reto al alcance de cualquiera, pero la historia del alpinismo consta de una larga lista de nombres extraordinarios y muchos de ellos tienen potencial de sobra para aproximarse, igualar o rebajar las cifras del nepalí. Sin embargo, la ahora segunda mejor marca, por llamarla de alguna manera, pertenece al coreano Kim Chang-Ho, quien tardó siete años, diez meses y seis días entre 2005 y 2013. Unos números lejísimos de los que ha firmado Nims. ¿La razón? Sencillamente, nadie se plantea algo así. El cronómetro nunca fue un gran amigo del alpinismo, quien siempre se entendió mejor con el día y la noche o con las cuatro estaciones.
El alpinismo es definido por el diccionario como un deporte. Sin embargo, el propio diccionario da una definición de deporte en la que no encaja el alpinismo, pues para considerarse deporte se exige que esté reglado. Es el eterno debate con mis amigos licenciados en Ciencias de la Actividad física y el Deporte. Desde luego, el alpinismo es un deporte particular. Y eso, lo vuelve más extraordinario si cabe. El alpinismo no tiene un reglamento como tal. He aquí la gran controversia. Existen, en todo caso, un conjunto de normas consuetudinarias por las que se rige. Es lo que se conoce como la «costumbre». Llevándomelo al área del Derecho, el Código Civil español, por ejemplo, establece que «la costumbre sólo regirá en defecto de ley aplicable» (art. 1.3). De una manera algo más enrevesada pero con idéntico significado, el Código Civil argentino regula que «los usos y costumbres no pueden crear derechos sino cuando las leyes se refieran a ellos o en situaciones no regladas legalmente» (art. 17). El alpinismo, como decía, no tiene un reglamento propio como los deportes al uso. Sin embargo, existe una gran cantidad de normas fruto de la costumbre que todos conocemos y que entendemos deben ser respetadas. ¿Puede ser que Nirmal Purja haya quebrantado esa costumbre? Yo creo que sí.
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| © Nirmal Purja Project Possible Ltd |
Debo decir que siempre me he mostrado partidario de que cada uno disfrute de las montañas, o las enfrente, como le plazca. No cuestiono si alguien elige montañas masificadas o desconocidas, el uso de oxígeno artificial, el empleo de cuerdas fijas, las rutas escogidas, las expediciones comerciales y un largo etcétera de condiciones y condicionantes. Todos somos capaces de distinguir los grados de dificultad y al fin y al cabo entiendo que una de esas normas consuetudinarias de la montaña consiste en rendir cuentas a uno mismo. Y qué mejor ejemplo que Denis Urubko saliendo en solitario a intentar la cima del K2 porque consideraba que el invierno terminaba el 28 de febrero. Para él, al margen de reconocimientos, habría logrado la primera ascensión invernal al K2 únicamente de haber hollado su cima antes de que concluyera febrero.
El problema de Nirmal Purja desde mi punto de vista no es que haya usado oxígeno artificial o que se haya valido de cuerdas fijas para ascender los ochomiles. ¡Faltaría más! Ni siquiera los desplazamientos entre campos base con helicópteros. La cuestión, en mi opinión, es que considero que ha roto las mencionadas normas consuetudinarias del alpinismo con el objetivo de entrar en la historia. Tras décadas y décadas de respetarse un estilo, o una serie de estilos, el nepalí ha encontrado el "vacío legal" en la forma de ascender. En un deporte tan sumamente extraordinario que relega los números a un segundo plano, ha encontrado en los números una vía para colarse en la historia. En el alpinismo, el fin no justifica los medios. Y menos si el fin es establecer un récord.

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