martes, 25 de junio de 2019

Je suis nadie

No hay banderas a media asta, minutos de silencio, ni un mísero 'je suis' en su memoria. Son cifras, y solo cuando hay algún superviviente que lo pueda constatar. 22 personas que soñaban con otra vida a partir de alcanzar nuestras costas fallecieron la semana pasada como consecuencia de las políticas migratorias del Gobierno "socialista". La deshumanización ha llegado a tal punto que somos capaces de oponernos a la cooperación internacional para socorrer migrantes y refugiados. España ha optado por desentenderse de los naufragios en aguas marroquíes. Son ya 173 personas las que han perdido la vida en 2019 tratando de alcanzar suelo español. Y lo más doloroso es que ni siquiera duele.

jueves, 20 de junio de 2019

Precariedad laboral

191 muertos por accidente laboral en el primer cuatrimestre del año. La espeluznante tasa de mortalidad indica que la precariedad laboral sigue cobrándose más de una vida diaria en España. De cualquier manera, los 191 muertos, que son sin duda los accidentes de mayor gravedad, no deben restar importancia al hecho de que los accidentes laborales durante el primer cuatrimestre del año hayan superado los 200.000 (9.000 más que en el primer cuatrimestre de 2018). El debate sigue siendo si subir el salario de los pobres es perjudicial para la economía nacional, pero, ¿cuántas veces habéis escuchado hablar de qué se puede hacer para evitar los accidentes laborales? Ninguna, porque la vida del pobre no es tan importante como que las grandes empresas quieran instalarse en nuestras fronteras.

domingo, 9 de junio de 2019

Nadie como él

GERMÁN EGUILIOR.-

Nadie se mueve como él. Nadia Comăneci cuando logró la primera puntuación perfecta de 10 en unos Juegos Olímpicos se desplazaba por las barras con menos precisión que la que usa Nadal para moverse sobre la tierra batida. En cada desplazamiento, en cada golpe, en cada giro, Rafa se alía con una arena que no le patina como a la demás. La arcilla se sabe suya y juega para el balear.

Nadie resiste como él. Incluso Máximo Décimo Meridio, tras batallar en el Coliseo, acabó cayendo bocarriba y recibiendo la muerte sobre la arena. Dominic Thiem devolvía larga la última bola y Nadal caía de igual manera que el Gladiador sobre el polvo de ladrillo de la Philippe Chatrier. Pero solo unos segundos después se levantaba para saludar a quien por tercer año consecutivo había sentenciado en Roland Garros. Mariano Puerta, Roger Federer tres años consecutivos, Robin Söderling, Roger Federer de nuevo, Novak Djokovic, David Ferrer, Novak Djokovic otra vez, Stanislas Wawrinka y Dominic Thiem dos veces más. Pleno con 12/12 en finales de Roland Garros, de las cuales seis han sido contra quienes, junto a él, ostentan el privilegio de empuñar las mejores raquetas de todos los tiempos. Pero absolutamente nadie ha podido doblegar a Rafa Nadal en una final de Roland Garros.

Nadie resucita como él. El carácter extraordinario de Jesús al haber vuelto de la muerte al tercer día quedó reducido a lo anecdótico tras las extraordinarias resurrecciones de Rafa en 2013 y 2017. En 2013, Roland Garros volvía a ver a Nadal levantando un Grand Slam seis meses después de haber sido enterrado por algunas de las plumas más prestigiosas del ‘planeta Tenis’, y acabaría la temporada en lo más alto del ranking tres años después de la última vez. En 2017, tres cursos después de haber levantado su último ‘major’, el que firmara el récord de 10 temporadas consecutivas haciéndose al menos con un Grand Slam volvía a reinar en Roland Garros para, posteriormente, volver a mandar en el ranking ATP que a final de año sentenciaría a Rafa como la mejor raqueta del planeta; superando el anterior récord establecido por el mismo y gobernando el circuito a final de año después de cuatro temporadas.

Nadie gobierna como él. Quien con 18 años debutara en Roland Garros ganando el torneo, después de 14 años y con 33 primaveras en su regazo, sigue imponiendo su dictadura en la que desde hace ya un puñado de ellas es el más transparente y legítimo régimen dictatorial que la humanidad jamás ha conocido. Rafa Nadal vuelve año tras año a poner en juego su trono e invita a 127 osados a un cuadro en el que cada mes de junio intentan cambiar una historia que, a día de hoy, tiene a Rafa Nadal con un balance de 93-2 sobre la arcilla de París.

Y es que, con 12 títulos de Roland Garros, tampoco nadie ha ganado nunca tanto como él. Ni siquiera en un torneo menor, lo cual viene a evidenciar una de las hazañas más grandes de todos los tiempos. Don Rafael Nadal Parera, amo y señor de la tierra.
Rafa Nadal, instantes después de lograr su 12º Roland Garros.

viernes, 7 de junio de 2019

Tregua al disfrute

Hace ya más de tres años, cuando el final parecía inmediato, me prometí limitarme a disfrutar del tenis de Nadal cada vez que saltara a pista. O lo que quedaba de él, que parecía no ser más que la resaca de lo que algún día había sido.

El enésimo milagro en forma de resurrección ha traído desde entonces cinco finales más de Grand Slam -con tres títulos- y ocho finales de Masters 1000 -con siete títulos-, además de un oro olímpico y haber vuelto a dominar el circuito desde lo más alto del ranking ATP. Y hablando de 'disfrutar', me resulta imposible obviar aquel último Wimbledon de 2018, donde mis ojos se deleitaron con dos de las más preciosas batallas que jamás han contemplado: victoria sobre Del Potro y derrota ante Novak Djokovic en el All England Club. Y es que ganar ya no importa tanto.

Hoy, Nadal, que no somete a Federer desde hace más de cinco años y con quien acumula cinco derrotas consecutivas, vuelve a medir fuerzas con el suizo por un lugar en la final del domingo. Hoy, la Philippe Chatrier vuelve a cruzar a los dos hombres que reescribieron la historia, ocho años después de que se enfrentaran por última vez sobre el polvo de ladrillo parisino. Hoy, por primera vez en los últimos tres años y medio, pido tregua para no solo "disfrutar de Rafa". Esto es París, es la tierra batida, es Territorio Nadal y hoy hay que ganar.

Imagen: ATP

jueves, 30 de mayo de 2019

Suicidar a otra persona

No sé por dónde empezar a escribir sobre este hecho que, por enésima vez, nos retrata como sociedad. El suicidio de Verónica es consecuencia de la vileza de esta especie, capaz de todo lo que ninguna otra. Humillar y destrozar la vida de alguien no es límite alguno para el ser humano, y lo demostramos día tras día por más vidas que se queden por el camino. Da igual que sea a bordo de una patera en el estrecho, durmiendo en las calles o provocando el suicidio de aquellas cuya dignidad es ultrajada a cambio de una sonrisa burlona o de una cruel perversión.

Puede que desde un punto de vista penal solo sean responsables aquellos que han difundido el vídeo de Verónica, pero desde un punto de vista moral lo es toda una sociedad que ha normalizado la difusión sin consentimiento de vídeos de esta índole; y que llenan las galerías de los teléfonos móviles, con mayor éxito si hay una cuenta de de alguna red social que distinga a la protagonista. ¿Quién para esto? ¿Dónde se educa?

Verónica no verá crecer a sus hijos y ya no vivirá ninguna experiencia más, tras solo 32 años. Sus hijos vivirán sus vidas enteras con un vago recuerdo de lo que fue su madre. Desgraciadamente Verónica no va a ser lo última.

Qué tristeza que no hayas encontrado otra alternativa para hallar la paz.
Lo siento, Verónica.



La noticia en el Diario Público.

viernes, 17 de mayo de 2019

La ingratitud de Mauro Zárate

A lo largo del día de hoy he leído de todo para referirse a él, pero no sé si se ha inventado ya el adjetivo que califica con precisión a un impresentable como Mauro Zárate. Un tipo que eligió quién sabe qué en lugar del cariño de una hinchada incondicional que le abrió los brazos cada vez que volvía a casa tras fracasar en sus periplos por el mundo. Y en Vélez, al César lo que es del César, su rendimiento siempre fue bueno; pero eso solo era un agregado a la hora de devolver el cariño a aquel que había jurado amor eterno a la institución que siempre le había dado todo.

Aquel recibimiento a Mauro en Ezeiza, antes de iniciar su tercera etapa en Vélez, me sigue emocionando a día de hoy y sigo estando tremendamente orgulloso de aquello. No por él, por nosotros, o más propiamente dicho, por vosotros. Cuando aparece el desagradecido entonando el «Todos los momentos que viví...» se me dibuja una sonrisa de decepción, fruto de la pena que me genera que, después de toda una vida, no haya sido capaz de entender qué significa esta institución.



Muchas veces traté de encontrar una explicación a su paso a Boca entendiendo que, si las razones eran económicas, podía haberlo hecho mucho antes. Y que, con 31 años bien entrados, tenía que haber una verdadera razón de peso para faltar a la fidelidad del más sincero de los amores. He sentido cierta suerte de vergüenza ajena al ver las imágenes de Zárate celebrando con euforia un tanto en una tanda de penaltis, o metiendo con calzador un "pasó el equipo grande" cuando nadie le preguntó; desafiando a los que estuvieron siempre y queriéndose ganar ahora a una hinchada que ha disfrutado de los jugadores más ganadores de América Latina. El hincha de Boca no necesita que le digan que su equipo es grande, al hincha de Vélez no le puede ofender lo que diga este ingrato y Mauro Zárate sigue igual de perdido que cuando ponía morritos frente al espejo o cuando hacía el saludo nazi junto a los 'tifosi' de la Lazio.

Foto: Goal.com

miércoles, 1 de mayo de 2019

Día Internacional de los Trabajadores

El 1 de mayo no es día para celebraciones sino para detenerse a reflexionar sobre la situación laboral de la clase trabajadora. Desde la última reforma laboral la siniestralidad laboral no ha hecho más que aumentar cada año y 2018 no fue la excepción. De los 618 trabajadores muertos como consecuencia de accidentes laborales en 2017 pasamos a 652 en 2018. Casi dos trabajadores cada día.

La prevención de riesgos laborales que -como no podía ser de otra manera- no fue prioridad para el gobierno de derechas, tampoco lo ha sido para el PSOE hasta ahora. El programa electoral con el que han ganado las elecciones dice que impulsarán la modificación de la Ley de Prevención de Riesgos Laborales que data de 1995. Aquella que no modificaron entre 2004 y 2011 cuando estuvieron al frente del Gobierno. Además, su programa menciona, con acierto, que los accidentes laborales siguen aumentando. Esperemos, por el bien de la clase trabajadora, que en esta nueva legislatura se acuerden de la tercera letra de sus siglas y protejan los derechos de un proletariado que sigue retrocediendo décadas a pasos agigantados en materia de derechos.

Por una clase obrera que deje de morir cada día; de llegar absolutamente deteriorada físicamente a la tercera edad; que tenga el trabajo como medio de vida y no que ejerza de instrumento necesario en la vida de excesos de las clases altas; que cotice por lo que verdaderamente ha trabajado y tenga una pensión nunca por debajo del SMI.

Y por favor, que acabemos de una vez con esa barbaridad que es que las empleadas del hogar no tengan derecho a la prestación por desempleo.

martes, 30 de abril de 2019

La izquierda entusiasta

Veo una izquierda entusiasmada y no encuentro los motivos. Hace no tanto tiempo clamábamos por el fin del bipartidismo y no dudábamos que a efectos prácticos PP y PSOE eran lo mismo. Sin embargo, hoy se celebra con fervor la victoria del PSOE con el "lo que pudo haber sido" como única razón. Parece que una vez más España se conforma con el mal menor. 

Tras estos comicios se considera que el PP ha tocado fondo. Un PP que, tocando fondo y perdiendo 3,5 millones de votos y 71 escaños, se mantiene como segunda fuerza. Entre 2008 y 2019 los votos de la derecha han oscilado entre los 10,8 millones de 2008 (todos del PP) y los 11,1 millones que se repartieron ayer PP, Ciudadanos y Vox. La derecha no ha perdido un solo voto, y en cuanto vuelvan a aglutinar fuerzas volverán a mandar. Además, ahora con esta nueva versión desenmascarada que se sustenta en el odio, el miedo y la ignorancia de un buen puñado de votantes. Nada menos que 2,6 millones, cuyas miradas han sido dirigidas hacia Venezuela y no saben nada del Brasil de Bolsonaro o los EEUU de Trump. 

Ante el miedo a la irrupción de la extrema derecha el mayor acto de heroicidad de la "izquierda" española ha sido acudir a votar, aunque se ha olvidado que hace ya varias décadas que el PSOE traicionó al 50% de sus siglas. La clase trabajadora de este país se volcó ayer con aquellos que no se atreven a derogar la reforma laboral o con aquellos que mantienen un sistema educativo elitista. La izquierda española que hoy presume orgullosa ha elegido al partido que en este primer tramo del año ronda las dos decenas de indultos. ¿Habéis leído algo del indulto a un policía local que falsificó documentos para encubrir a su hermano? ¿Y del indulto a un Guardia Civil que puso una multa sin fundamento legal con el objeto de perjudicar al exmarido de su pareja? No, claro que no. La izquierda española ha elegido a los que elecciones tras elecciones hacen de la Ley d'Hondt una de sus grandes valedoras, mientras deposita los más de 300.000 votos de PACMA directamente en la basura, que sigue sin entrar al Congreso. La izquierda española cruza ahora los dedos y pide a Pedro Sánchez que pacte con la izquierda. ¿No hubiera sido mejor votar directamente a la izquierda?

Imagne de EuropaPress.es

martes, 23 de abril de 2019

¿Romanticismo o ingenuidad?

Hace cuatro días que el pueblo español hacía historia entregando los mandos del Gobierno, por vez primera, a un partido condenado por corrupción. Construyen su fuerza política a partir del miedo y de la información tendenciosa. Advierten sobre Venezuela mientras callan sobre Honduras o Arabia Saudí. Elevan su potencial desde unos medios de comunicación que ya ni necesitan enmascarar los intereses económicos que les mueven. Y se saben ganadores habida cuenta de la impasibilidad de un pueblo que ni piensa ni empatiza. Han configurado un país con mujeres machistas como Christina Seguí, homosexuales homófobos como los de Victorio & Lucchino y negros xenófobos como el tarado, en el más estricto sentido de la palabra, que desde hace unos meses merodea por platós de televisión. Y todavía hay quien se atreve a creer que la izquierda sale reforzada del debate electoral en una sociedad condenada por el síndrome de Estocolmo. ¿Romanticismo o ingenuidad?

domingo, 24 de marzo de 2019

¿Cómo se rompe el techo de cristal del fútbol femenino?


Ayer vi el Barcelona-Valencia de la Primera División Femenina, disputado en un Mini Estadi que presentaba un marco desolador. Pese a haber sido jugado en buen horario, y en un fin de semana sin fútbol masculino de Primera División, las gradas del Mini Estadi lucían prácticamente vacías. Este hecho contrastaba con las más de 60.000 personas que apenas seis días antes habían abarrotado las gradas del Wanda Metropolitano para el encuentro de fútbol femenino que midió fuerzas entre el Atlético de Madrid y el propio Fútbol Club Barcelona.

Portada de As del 18 de marzo de 2019

 Nadie puede negar el auge que vive el deporte femenino tanto a nivel mundial como en nuestras fronteras. Ahora bien, queda un larguísimo camino por recorrer y agarrarnos a hechos extraordinarios sería engañarnos y tapar una realidad que debemos luchar por mejorar. Los 60.000 espectadores de la semana pasada fue un hecho insólito que, en mi opinión, es consecuencia directa de, en primer lugar, el atractivo que genera un duelo entre Atlético y Barcelona con motivo de la rivalidad centenaria de sus pares masculinos. En segundo lugar, una astuta campaña de marketing por parte de la Liga Iberdrola y de las televisiones, sumada a la inteligente decisión del equipo anfitrión de llevarse el partido del habitual Cerro del Espino en Majadahonda al Wanda Metropolitano, derivaron en el récord mundial de asistencia en un partido de clubes de fútbol femenino. Pero no es lo habitual.

Sería de necios negar la realidad futbolística que vive el fútbol femenino a día de hoy. Y no hay peor error, obviamente, que pensar que las mujeres no sirven para el fútbol. Por eso, considero conveniente reflexionar sobre qué razones nos llevan a esa disparidad de nivel entre géneros:

En primer lugar, entra en juego una cuestión de cantidad y probabilidad. En España, el 94% de las licencias futbolísticas pertenecen a jugadores de categoría masculina, por un 6% de licencias femeninas. Más concretamente, en las categorías inferiores, en nuestras fronteras hay más de 100.000 licencias masculinas en cada una de las categorías juvenil, cadete e infantil, mientras que en cada una de las mencionadas categorías apenas se superan las 5.000 licencias femeninas. Esto aumenta la competitividad por hacerse con una licencia de Primera División en categoría senior, y si por cada jugadora hay veinte jugadores, es obvio que vamos a encontrar una notable disparidad a la hora de comparar el nivel.

Encuentro del CADU entre el CEU y la UVEG (18/12/2017)


                Por eso, desde mi punto de vista, se comete un grave error al querer tapar el nivel futbolístico de la Liga Iberdrola y enseñar jugadas concretas que no muestran la realidad de una Liga cuyo nivel futbolístico, desgraciadamente y espero que por el menor tiempo posible, es todavía bajo. Se aprecia a la hora de controlar un balón, de ejecutar un regate o de hacer un cambio de frente, pero también al entrar en el nivel táctico. Físicamente, las diferencias son también notorias, sin tener las jugadoras culpa de ello. ¿O qué condición física tienen aquellos futbolistas masculinos que solo pueden dedicarse a su deporte a tiempo parcial? Destacaba ayer físicamente Lieke Martens sobre las demás, y no es casualidad que se trate de la primera jugadora por la que el FC Barcelona ha pagado (menos de 50.000 euros) por su incorporación, así como que sea la única jugadora de la plantilla que cobra más de 100.000 euros anuales. Pero hablamos de una jugadora que en 2017 ganó el premio FIFA The Best a mejor jugadora de Europa, mientras en categoría masculina lo ganó Cristiano Ronaldo. No tengo ninguna duda de que todos saben quién es Cristiano Ronaldo, pero apostaría a que el 99% de los lectores no saben quién es Lieke Martens. Y he aquí, estimado lector, donde encontramos el techo de cristal en el fútbol femenino. Que, si bien no lo hemos levantado nosotros, ayudamos a mantenerlo.

¿Cómo puede aspirar una mujer a vivir del fútbol de élite cuando ni ser reconocida como la mejor jugadora del mundo te sitúa en el mapa? ¿Cómo puede una mujer vivir por y para el fútbol cuando es prácticamente imposible dedicarse de lleno de manera profesional a ello? ¿Cómo se le puede exigir a una mujer que tenga una condición física a la altura de un deportista de élite cuando la escasa o nula remuneración le obliga a encontrar su fuente de ingresos lejos del fútbol?

Me temo que el referido techo de cristal en el fútbol femenino no se derribará solo con balonazos, sino que harán falta inversiones y trabajo mediático. Desde que Mediapro comprara los derechos televisivos del fútbol femenino en España, se han pasado de 30.000 a más de 40.000 licencias y su audiencia no para de crecer. Movistar+, que con precios inaccesibles para la ciudadanía está alejando al aficionado medio del deporte, ofrece una interesante cobertura del fútbol femenino para aquellos que se pueden permitir sus costosos paquetes.

Ahora bien, al margen de la televisión, la cobertura mediática del fútbol femenino es paupérrima. MARCA y As dedicaron, con acierto, su portada al récord de asistencia de la semana pasada, pero diariamente relegan la cobertura informativa del fútbol de féminas a la intrascendencia. Y como los dos diarios deportivos líderes en nuestro país, el resto de medios informativos de prensa escrita, televisión o radio, que hace una semana celebraban el crecimiento del fútbol femenino para aparcarlo de nuevo al día siguiente y dedicar hojas y hojas, horas y horas al fútbol masculino. ¿Cómo puede despertar interés en el aficionado el fútbol femenino si convierten a sus protagonistas en auténticas desconocidas?

Portada de Marca del 18 de marzo de 2019


A mi parecer, ese primer impulso depende casi de manera exclusiva de los medios de comunicación. Ellos, que son los mismos que han hecho que en este país no conozcamos a ningún hombre que haga natación o juegue a bádminton, pero todos sepamos quiénes son Mireia Belmonte o Carolina Marín. Los medios de comunicación gozan de una fuerza extraordinaria, y nadie tiene más fuerza que ellos para dar visibilidad a un deportista, un deporte o un evento deportivo. 

Una vez que los medios de comunicación terminen de impulsar el fútbol femenino que, como comentábamos, se encuentra en auge desde hace unos años, será necesaria la aparición de patrocinadores e inversores que realmente hagan rentable el fútbol femenino. Será a partir de ahí cuando haya una verdadera profesionalización de la Liga, cuando las licencias en categoría base se disparen, cuando la competitividad por disponer de una licencia de Primera División se eleve y las jugadoras de nuestro país puedan brindarnos el espectáculo de élite por el que desde hace años están luchando.

No quisiera finalizar este artículo sin destacar que en este aspecto sería de notable ayuda una modernización por parte del legislador de la Ley General de la Comunicación Audiovisual, del año 2010, y que a mi parecer es contraria a derecho por discriminar por razón de sexo a la mujer. En este sentido, el artículo 20 de la referida ley establece aquellos eventos de interés general que han de emitirse en abierto y con cobertura estatal, y si bien no entra en cuestiones de género, se olvida por completo del deporte femenino, dado que se refiere a eventos donde todas las actuaciones destacadas de deportistas españoles han sido y son en categoría masculino, o incluso a eventos que en categoría femenina no existen (Copa del Rey, Copa Davis, Vuelta Ciclista a España, Grandes Premios de automovilismo y motociclismo, etc). De igual modo, algunos de estos eventos existen en categoría femenina, pero en la práctica no son televisados cuando se trata de deporte femenino, y en ese caso se estaría incumpliendo la ley, como sucede con los partidos de las selecciones españolas femeninas de fútbol y baloncesto.

miércoles, 20 de febrero de 2019

Maratón de Sevilla: Debut como liebres

Solo 11 semanas separaban el maratón de Valencia, donde nos habíamos empleado a fondo, del maratón de Sevilla, lugar en el que haríamos nuestro debut como liebres, guiando a los corredores que tenían como objetivo bajar de las tres horas y media. Santi viajó desde Praga y yo desde Calpe para encontrarnos el jueves en Granada. El viernes temprano hicimos nuestro último rodaje antes de poner rumbo a Sevilla. No es necesario decir que, después del intenso entrenamiento al que nos habíamos sometido para Valencia, ambos veníamos con una carga de kilómetros muy baja. Menos de la mitad del volumen semanal de kilómetros de Valencia.

Vistas a la Alhambra desde el mirador de San Nicolás (Granada).
Antes de la carrera teníamos todo un fin de semana por delante. Paseamos en profundidad por la bellísima capital hispalense, aprovechamos para reencontrarnos con amigos y familiares (¡cuántos en Sevilla!), recogimos los dorsales y, en síntesis, todo lo que se puede hacer en la previa de un maratón en el que no vas a emplearte a fondo.

En Sevilla, excepcionalmente, sería a partir del muro donde comenzaríamos a disfrutar nosotros.

En definitiva, tras exprimir al máximo el jueves, viernes y sábado, ya estábamos listo para aquello a lo que habíamos ido a Sevilla. A correr nuestro cuarto maratón -segundo juntos-, a sumar una experiencia en los 42 km a un ritmo por debajo del nuestro, y a echar una mano a todos aquellos que tenían como objetivo detener el cronómetro antes de las tres horas y media.

La Torre del Oro, sita al margen del río Guadalquivir, aparecería en la medalla del maratón.

Sonó la alarma a las 6am, desayuno propio de un día de maratón y pusimos rumbo al Paseo de las Delicias, desde el que a las 8:30 am el pistoletazo de salida daría inicio al XXXV maratón de Sevilla. Un frío impropio de la capital andaluza y que nada tendría que ver con la temperatura en carrera nos haría pasar un mal rato en tirantes junto al resto de las liebres, mientras ultimábamos detalles para tomar posiciones en la salida.

Christian, Germán y Santi. Foto tomada a las 8:20 am, apenas diez minutos antes de la salida.

Ahora sí, empieza la carrera y Santi y yo salimos juntos. Nuestro otro compañero, Juampa, está un poco más atrás. Cruzamos el arco de salida y le esperamos para ir juntos. Hay miles de personas y, como en cada maratón, la salida se hace lenta. Poco a poco nos vamos acomodando y sabemos que empieza la parte más aburrida del maratón. Hay que mantener el ritmo y acumular kilómetros. Santi y yo cogemos varias botellas de agua en cada avituallamiento para facilitarle la hidratación a aquellos que hoy forman equipo con nosotros. La poca estabilidad de los globos y el momento en el que los globos de Santi y el mío se enredan son lo más emocionante que nos dejan los primeros 15 kilómetros. Sufrimos lo nuestro para separarlos y decidimos correr con al menos diez metros de distancia entre nosotros, para que no vuelva a ocurrir.

Sin nada especialmente reseñable alcanzamos el kilómetro 25 cuando mi reloj marca 2:03:11, y entonces notamos que algo empieza a cambiar. Ya no hay bromas, ya no hay comentarios. El ruido que se oye es el del silencio, entorpecido solo por la respiración incómoda de algunos corredores que ya no están tan cómodos. Queda todavía casi una hora y media de carrera y el maratón es ahora cuando empieza. Ahora sí, manos a la obra.

Vigilando mucho el reloj para no castigar a los corredores poniéndolos a ritmos por encima del pretendido, vamos tirando de ellos y empezamos a jugar con el público. Los corredores ya están sufriendo y hay mucha gente viendo pero poco ruido. Santi y yo casi empezamos a interactuar con ellos a modo de juego. De hecho, alguna broma al respecto habíamos hecho entre nosotros en los días previos. Sin embargo, notamos que cada vez que nos dirigimos al público este responde, y si a nosotros nos levantan nos imaginamos lo que debe ser para aquellos que están yendo a su límite. Y nos lo podemos imaginar porque hace apenas 11 semanas éramos nosotros los que estábamos ahí. Así que desde aquí hasta el final incesablemente le pedimos al público ese empujón que necesitan los corredores. Seguimos marcando el ritmo a 4:58 min/km y animando a todos aquellos que siguen con nosotros.

Yo, obseso de los números, juego mucho con ellos. Fijo pequeñas metas. Entramos en el muro y hay que llegar al km 32 para salir de él. Ya nos queda un 10.000 a 5:00 min/km para lograr el objetivo, tarea fácil para todos los que están con nosotros (si no fuera porque  han sometido a sus piernas ya a 32 kilometros). Alguno está sufriendo mucho. No pienses más allá del km 33, vamos kilómetro a kilómetro que cuando queramos darnos cuenta estamos en meta. No paramos de distraerles y cruzamos el 34. Los kilómetros pasan muy rápido. En 2:52:43 atravesamos el kilómetro 35. ¡Lo tenemos súper cerca! Les digo que en el km 36 se termina el maratón. Supone haber superado 6/7 del mismo. Cuando lo pasamos, les hablo del 2+2. Vamos a hacer primero hasta el km 38 y luego hasta el km 40. Dos pequeños parciales de menos de diez minutos y prácticamente todo habrá terminado. Además de hablar en alto para todos, buscamos a los que más están sufriendo. No queremos perder a nadie por el camino. A veces son ellos los que nos buscan y corren junto a nosotros. Yo les prohibo hablar, les digo que voy a hablar yo y que solo les dejo responderme con el pulgar hacia arriba o hacia abajo. Les pregunto si es el primer maratón, si alguna vez han bajado de las tres horas y media… puedo intuir por donde van a ir todas sus respuestas, y les hago saber lo cerca que tienen algo que, con un poco de sufrimiento, quedará en sus memorias para siempre. Cuando llegamos al km 38 recuerdo que les había hablado del 2+2, así que les digo que quedan los dos últimos kilómetros del maratón, porque en el km 40 no se va a caer nadie. Al llegar al kilómetro 39 vuelvo a dividir el maratón, esta vez en 14 etapas de tres kilómetros. 14 etapas de las que ya han superado 13. ¿Cómo se les va a escapar? Imposible que eso suceda. Últimos 1000 metros para llegar al km 40, que terminamos alcanzándolo también.

Cambio el discurso y ya no hablo de otra cosa más que de disfrutar. Llevan 3 horas y 18 minutos corriendo y se han ganado el derecho a disfrutar de los dos últimos kilómetros. Llevan meses trabajando para ello. Busco a Santi, que está currando incansablemente como yo, y le digo que no se aleje. Quiero cruzar la meta junto a él. Enfilamos los últimos 500 metros y alguien se nos empieza a quedar. Intuimos que los calambres quieren ganar la batalla, así que volvemos unos pasos para atrás para combatirlos juntos. Mira ahí delante, esto ha terminado. Entramos en meta. Santi y yo nos abrazamos, sabemos que hemos hecho un gran trabajo, y yo me giro mirando a meta. Empieza a entrar la que durante las últimas tres horas y media ha sido nuestra gente.

La medalla rinde homenaje al Mundial conquistado en Sevilla por Abel Antón en 1999.

Les felicitamos uno por uno, pero no tenemos que buscarles. Vienen a nosotros. Nos abrazan, nos dan las gracias y no dejan de repetir que sin nosotros no lo hubieran conseguido. Son varios los que nos dicen que somos las mejores liebres que han visto nunca en un maratón. No me lo esperaba, era la primera vez que lo hacía y tampoco sé qué hacen las otras liebres. Dicen que nuestros ánimos incansables les han empujado a creer en ellos y que correr con liebres así facilita la tarea. Diría que no me lo creo, pero no necesito mucho para venirme arriba. Estoy súper contento. No considero al ser humano especialmente agradecido y esta gente me está llenando de elogios y reconocimiento. Algunos quieren incluso fotografiarse con nosotros en meta.


Si en algún momento de la carrera fuimos escépticos ante la opción de querer repetir la experiencia, hemos despejado cualquier tipo de duda. La experiencia ha sido maravillosa y, al menos hablando por mi, este es ya uno de los días más bonitos de mi vida. El maratón es maravilloso de por sí y ayudar a otra gente suele ser muy gratificante. Imaginad entonces lo que supone juntar ambas cosas.

¡Sevilla 2019, has sido perfecta!

Misión cumplida. Nuestro cuarto maratón acaba de ser completado.


lunes, 17 de diciembre de 2018

Hasta siempre, Laura

Laura Luelmo no está. No se ha ido, nos la han arrebatado. Laura no debe ser solo un número más en una interminable lista cuya lectura produce autéticos escalofríos. Mientras seguimos juzgándolas, cuestionándolas y tachando de hipérbole una lucha que les honra, las siguen matando. Me encuentro absolutamente afligido tras conocer el triste final de una mujer combativa que hacía de este mundo un lugar mejor. Laura era plenamente consciente de a qué se exponía corriendo en solitario. Sabía que nosotros podemos hacerlo despreocupados, al contrario que ellas. Eligió luchar por cambiarlo en primer lugar, pero también quiso vivir. Y por eso salió a correr. ¿El precio? Su propia vida. Laura era indudablemente una buena persona como se infiere de sus actos. Laura era una mujer con conciencia social que sembró la semilla de una planta que ya jamás verá brotar. Laura debe ser fuente de inspiración para vuestra lucha, una lucha que vais a ganar.

Hasta siempre, Laura. 🌹