martes, 30 de abril de 2019

La izquierda entusiasta

Veo una izquierda entusiasmada y no encuentro los motivos. Hace no tanto tiempo clamábamos por el fin del bipartidismo y no dudábamos que a efectos prácticos PP y PSOE eran lo mismo. Sin embargo, hoy se celebra con fervor la victoria del PSOE con el "lo que pudo haber sido" como única razón. Parece que una vez más España se conforma con el mal menor. 

Tras estos comicios se considera que el PP ha tocado fondo. Un PP que, tocando fondo y perdiendo 3,5 millones de votos y 71 escaños, se mantiene como segunda fuerza. Entre 2008 y 2019 los votos de la derecha han oscilado entre los 10,8 millones de 2008 (todos del PP) y los 11,1 millones que se repartieron ayer PP, Ciudadanos y Vox. La derecha no ha perdido un solo voto, y en cuanto vuelvan a aglutinar fuerzas volverán a mandar. Además, ahora con esta nueva versión desenmascarada que se sustenta en el odio, el miedo y la ignorancia de un buen puñado de votantes. Nada menos que 2,6 millones, cuyas miradas han sido dirigidas hacia Venezuela y no saben nada del Brasil de Bolsonaro o los EEUU de Trump. 

Ante el miedo a la irrupción de la extrema derecha el mayor acto de heroicidad de la "izquierda" española ha sido acudir a votar, aunque se ha olvidado que hace ya varias décadas que el PSOE traicionó al 50% de sus siglas. La clase trabajadora de este país se volcó ayer con aquellos que no se atreven a derogar la reforma laboral o con aquellos que mantienen un sistema educativo elitista. La izquierda española que hoy presume orgullosa ha elegido al partido que en este primer tramo del año ronda las dos decenas de indultos. ¿Habéis leído algo del indulto a un policía local que falsificó documentos para encubrir a su hermano? ¿Y del indulto a un Guardia Civil que puso una multa sin fundamento legal con el objeto de perjudicar al exmarido de su pareja? No, claro que no. La izquierda española ha elegido a los que elecciones tras elecciones hacen de la Ley d'Hondt una de sus grandes valedoras, mientras deposita los más de 300.000 votos de PACMA directamente en la basura, que sigue sin entrar al Congreso. La izquierda española cruza ahora los dedos y pide a Pedro Sánchez que pacte con la izquierda. ¿No hubiera sido mejor votar directamente a la izquierda?

Imagne de EuropaPress.es

martes, 23 de abril de 2019

¿Romanticismo o ingenuidad?

Hace cuatro días que el pueblo español hacía historia entregando los mandos del Gobierno, por vez primera, a un partido condenado por corrupción. Construyen su fuerza política a partir del miedo y de la información tendenciosa. Advierten sobre Venezuela mientras callan sobre Honduras o Arabia Saudí. Elevan su potencial desde unos medios de comunicación que ya ni necesitan enmascarar los intereses económicos que les mueven. Y se saben ganadores habida cuenta de la impasibilidad de un pueblo que ni piensa ni empatiza. Han configurado un país con mujeres machistas como Christina Seguí, homosexuales homófobos como los de Victorio & Lucchino y negros xenófobos como el tarado, en el más estricto sentido de la palabra, que desde hace unos meses merodea por platós de televisión. Y todavía hay quien se atreve a creer que la izquierda sale reforzada del debate electoral en una sociedad condenada por el síndrome de Estocolmo. ¿Romanticismo o ingenuidad?

domingo, 24 de marzo de 2019

¿Cómo se rompe el techo de cristal del fútbol femenino?


Ayer vi el Barcelona-Valencia de la Primera División Femenina, disputado en un Mini Estadi que presentaba un marco desolador. Pese a haber sido jugado en buen horario, y en un fin de semana sin fútbol masculino de Primera División, las gradas del Mini Estadi lucían prácticamente vacías. Este hecho contrastaba con las más de 60.000 personas que apenas seis días antes habían abarrotado las gradas del Wanda Metropolitano para el encuentro de fútbol femenino que midió fuerzas entre el Atlético de Madrid y el propio Fútbol Club Barcelona.

Portada de As del 18 de marzo de 2019

 Nadie puede negar el auge que vive el deporte femenino tanto a nivel mundial como en nuestras fronteras. Ahora bien, queda un larguísimo camino por recorrer y agarrarnos a hechos extraordinarios sería engañarnos y tapar una realidad que debemos luchar por mejorar. Los 60.000 espectadores de la semana pasada fue un hecho insólito que, en mi opinión, es consecuencia directa de, en primer lugar, el atractivo que genera un duelo entre Atlético y Barcelona con motivo de la rivalidad centenaria de sus pares masculinos. En segundo lugar, una astuta campaña de marketing por parte de la Liga Iberdrola y de las televisiones, sumada a la inteligente decisión del equipo anfitrión de llevarse el partido del habitual Cerro del Espino en Majadahonda al Wanda Metropolitano, derivaron en el récord mundial de asistencia en un partido de clubes de fútbol femenino. Pero no es lo habitual.

Sería de necios negar la realidad futbolística que vive el fútbol femenino a día de hoy. Y no hay peor error, obviamente, que pensar que las mujeres no sirven para el fútbol. Por eso, considero conveniente reflexionar sobre qué razones nos llevan a esa disparidad de nivel entre géneros:

En primer lugar, entra en juego una cuestión de cantidad y probabilidad. En España, el 94% de las licencias futbolísticas pertenecen a jugadores de categoría masculina, por un 6% de licencias femeninas. Más concretamente, en las categorías inferiores, en nuestras fronteras hay más de 100.000 licencias masculinas en cada una de las categorías juvenil, cadete e infantil, mientras que en cada una de las mencionadas categorías apenas se superan las 5.000 licencias femeninas. Esto aumenta la competitividad por hacerse con una licencia de Primera División en categoría senior, y si por cada jugadora hay veinte jugadores, es obvio que vamos a encontrar una notable disparidad a la hora de comparar el nivel.

Encuentro del CADU entre el CEU y la UVEG (18/12/2017)


                Por eso, desde mi punto de vista, se comete un grave error al querer tapar el nivel futbolístico de la Liga Iberdrola y enseñar jugadas concretas que no muestran la realidad de una Liga cuyo nivel futbolístico, desgraciadamente y espero que por el menor tiempo posible, es todavía bajo. Se aprecia a la hora de controlar un balón, de ejecutar un regate o de hacer un cambio de frente, pero también al entrar en el nivel táctico. Físicamente, las diferencias son también notorias, sin tener las jugadoras culpa de ello. ¿O qué condición física tienen aquellos futbolistas masculinos que solo pueden dedicarse a su deporte a tiempo parcial? Destacaba ayer físicamente Lieke Martens sobre las demás, y no es casualidad que se trate de la primera jugadora por la que el FC Barcelona ha pagado (menos de 50.000 euros) por su incorporación, así como que sea la única jugadora de la plantilla que cobra más de 100.000 euros anuales. Pero hablamos de una jugadora que en 2017 ganó el premio FIFA The Best a mejor jugadora de Europa, mientras en categoría masculina lo ganó Cristiano Ronaldo. No tengo ninguna duda de que todos saben quién es Cristiano Ronaldo, pero apostaría a que el 99% de los lectores no saben quién es Lieke Martens. Y he aquí, estimado lector, donde encontramos el techo de cristal en el fútbol femenino. Que, si bien no lo hemos levantado nosotros, ayudamos a mantenerlo.

¿Cómo puede aspirar una mujer a vivir del fútbol de élite cuando ni ser reconocida como la mejor jugadora del mundo te sitúa en el mapa? ¿Cómo puede una mujer vivir por y para el fútbol cuando es prácticamente imposible dedicarse de lleno de manera profesional a ello? ¿Cómo se le puede exigir a una mujer que tenga una condición física a la altura de un deportista de élite cuando la escasa o nula remuneración le obliga a encontrar su fuente de ingresos lejos del fútbol?

Me temo que el referido techo de cristal en el fútbol femenino no se derribará solo con balonazos, sino que harán falta inversiones y trabajo mediático. Desde que Mediapro comprara los derechos televisivos del fútbol femenino en España, se han pasado de 30.000 a más de 40.000 licencias y su audiencia no para de crecer. Movistar+, que con precios inaccesibles para la ciudadanía está alejando al aficionado medio del deporte, ofrece una interesante cobertura del fútbol femenino para aquellos que se pueden permitir sus costosos paquetes.

Ahora bien, al margen de la televisión, la cobertura mediática del fútbol femenino es paupérrima. MARCA y As dedicaron, con acierto, su portada al récord de asistencia de la semana pasada, pero diariamente relegan la cobertura informativa del fútbol de féminas a la intrascendencia. Y como los dos diarios deportivos líderes en nuestro país, el resto de medios informativos de prensa escrita, televisión o radio, que hace una semana celebraban el crecimiento del fútbol femenino para aparcarlo de nuevo al día siguiente y dedicar hojas y hojas, horas y horas al fútbol masculino. ¿Cómo puede despertar interés en el aficionado el fútbol femenino si convierten a sus protagonistas en auténticas desconocidas?

Portada de Marca del 18 de marzo de 2019


A mi parecer, ese primer impulso depende casi de manera exclusiva de los medios de comunicación. Ellos, que son los mismos que han hecho que en este país no conozcamos a ningún hombre que haga natación o juegue a bádminton, pero todos sepamos quiénes son Mireia Belmonte o Carolina Marín. Los medios de comunicación gozan de una fuerza extraordinaria, y nadie tiene más fuerza que ellos para dar visibilidad a un deportista, un deporte o un evento deportivo. 

Una vez que los medios de comunicación terminen de impulsar el fútbol femenino que, como comentábamos, se encuentra en auge desde hace unos años, será necesaria la aparición de patrocinadores e inversores que realmente hagan rentable el fútbol femenino. Será a partir de ahí cuando haya una verdadera profesionalización de la Liga, cuando las licencias en categoría base se disparen, cuando la competitividad por disponer de una licencia de Primera División se eleve y las jugadoras de nuestro país puedan brindarnos el espectáculo de élite por el que desde hace años están luchando.

No quisiera finalizar este artículo sin destacar que en este aspecto sería de notable ayuda una modernización por parte del legislador de la Ley General de la Comunicación Audiovisual, del año 2010, y que a mi parecer es contraria a derecho por discriminar por razón de sexo a la mujer. En este sentido, el artículo 20 de la referida ley establece aquellos eventos de interés general que han de emitirse en abierto y con cobertura estatal, y si bien no entra en cuestiones de género, se olvida por completo del deporte femenino, dado que se refiere a eventos donde todas las actuaciones destacadas de deportistas españoles han sido y son en categoría masculino, o incluso a eventos que en categoría femenina no existen (Copa del Rey, Copa Davis, Vuelta Ciclista a España, Grandes Premios de automovilismo y motociclismo, etc). De igual modo, algunos de estos eventos existen en categoría femenina, pero en la práctica no son televisados cuando se trata de deporte femenino, y en ese caso se estaría incumpliendo la ley, como sucede con los partidos de las selecciones españolas femeninas de fútbol y baloncesto.

miércoles, 20 de febrero de 2019

Maratón de Sevilla: Debut como liebres

Solo 11 semanas separaban el maratón de Valencia, donde nos habíamos empleado a fondo, del maratón de Sevilla, lugar en el que haríamos nuestro debut como liebres, guiando a los corredores que tenían como objetivo bajar de las tres horas y media. Santi viajó desde Praga y yo desde Calpe para encontrarnos el jueves en Granada. El viernes temprano hicimos nuestro último rodaje antes de poner rumbo a Sevilla. No es necesario decir que, después del intenso entrenamiento al que nos habíamos sometido para Valencia, ambos veníamos con una carga de kilómetros muy baja. Menos de la mitad del volumen semanal de kilómetros de Valencia.

Vistas a la Alhambra desde el mirador de San Nicolás (Granada).
Antes de la carrera teníamos todo un fin de semana por delante. Paseamos en profundidad por la bellísima capital hispalense, aprovechamos para reencontrarnos con amigos y familiares (¡cuántos en Sevilla!), recogimos los dorsales y, en síntesis, todo lo que se puede hacer en la previa de un maratón en el que no vas a emplearte a fondo.

En Sevilla, excepcionalmente, sería a partir del muro donde comenzaríamos a disfrutar nosotros.

En definitiva, tras exprimir al máximo el jueves, viernes y sábado, ya estábamos listo para aquello a lo que habíamos ido a Sevilla. A correr nuestro cuarto maratón -segundo juntos-, a sumar una experiencia en los 42 km a un ritmo por debajo del nuestro, y a echar una mano a todos aquellos que tenían como objetivo detener el cronómetro antes de las tres horas y media.

La Torre del Oro, sita al margen del río Guadalquivir, aparecería en la medalla del maratón.

Sonó la alarma a las 6am, desayuno propio de un día de maratón y pusimos rumbo al Paseo de las Delicias, desde el que a las 8:30 am el pistoletazo de salida daría inicio al XXXV maratón de Sevilla. Un frío impropio de la capital andaluza y que nada tendría que ver con la temperatura en carrera nos haría pasar un mal rato en tirantes junto al resto de las liebres, mientras ultimábamos detalles para tomar posiciones en la salida.

Christian, Germán y Santi. Foto tomada a las 8:20 am, apenas diez minutos antes de la salida.

Ahora sí, empieza la carrera y Santi y yo salimos juntos. Nuestro otro compañero, Juampa, está un poco más atrás. Cruzamos el arco de salida y le esperamos para ir juntos. Hay miles de personas y, como en cada maratón, la salida se hace lenta. Poco a poco nos vamos acomodando y sabemos que empieza la parte más aburrida del maratón. Hay que mantener el ritmo y acumular kilómetros. Santi y yo cogemos varias botellas de agua en cada avituallamiento para facilitarle la hidratación a aquellos que hoy forman equipo con nosotros. La poca estabilidad de los globos y el momento en el que los globos de Santi y el mío se enredan son lo más emocionante que nos dejan los primeros 15 kilómetros. Sufrimos lo nuestro para separarlos y decidimos correr con al menos diez metros de distancia entre nosotros, para que no vuelva a ocurrir.

Sin nada especialmente reseñable alcanzamos el kilómetro 25 cuando mi reloj marca 2:03:11, y entonces notamos que algo empieza a cambiar. Ya no hay bromas, ya no hay comentarios. El ruido que se oye es el del silencio, entorpecido solo por la respiración incómoda de algunos corredores que ya no están tan cómodos. Queda todavía casi una hora y media de carrera y el maratón es ahora cuando empieza. Ahora sí, manos a la obra.

Vigilando mucho el reloj para no castigar a los corredores poniéndolos a ritmos por encima del pretendido, vamos tirando de ellos y empezamos a jugar con el público. Los corredores ya están sufriendo y hay mucha gente viendo pero poco ruido. Santi y yo casi empezamos a interactuar con ellos a modo de juego. De hecho, alguna broma al respecto habíamos hecho entre nosotros en los días previos. Sin embargo, notamos que cada vez que nos dirigimos al público este responde, y si a nosotros nos levantan nos imaginamos lo que debe ser para aquellos que están yendo a su límite. Y nos lo podemos imaginar porque hace apenas 11 semanas éramos nosotros los que estábamos ahí. Así que desde aquí hasta el final incesablemente le pedimos al público ese empujón que necesitan los corredores. Seguimos marcando el ritmo a 4:58 min/km y animando a todos aquellos que siguen con nosotros.

Yo, obseso de los números, juego mucho con ellos. Fijo pequeñas metas. Entramos en el muro y hay que llegar al km 32 para salir de él. Ya nos queda un 10.000 a 5:00 min/km para lograr el objetivo, tarea fácil para todos los que están con nosotros (si no fuera porque  han sometido a sus piernas ya a 32 kilometros). Alguno está sufriendo mucho. No pienses más allá del km 33, vamos kilómetro a kilómetro que cuando queramos darnos cuenta estamos en meta. No paramos de distraerles y cruzamos el 34. Los kilómetros pasan muy rápido. En 2:52:43 atravesamos el kilómetro 35. ¡Lo tenemos súper cerca! Les digo que en el km 36 se termina el maratón. Supone haber superado 6/7 del mismo. Cuando lo pasamos, les hablo del 2+2. Vamos a hacer primero hasta el km 38 y luego hasta el km 40. Dos pequeños parciales de menos de diez minutos y prácticamente todo habrá terminado. Además de hablar en alto para todos, buscamos a los que más están sufriendo. No queremos perder a nadie por el camino. A veces son ellos los que nos buscan y corren junto a nosotros. Yo les prohibo hablar, les digo que voy a hablar yo y que solo les dejo responderme con el pulgar hacia arriba o hacia abajo. Les pregunto si es el primer maratón, si alguna vez han bajado de las tres horas y media… puedo intuir por donde van a ir todas sus respuestas, y les hago saber lo cerca que tienen algo que, con un poco de sufrimiento, quedará en sus memorias para siempre. Cuando llegamos al km 38 recuerdo que les había hablado del 2+2, así que les digo que quedan los dos últimos kilómetros del maratón, porque en el km 40 no se va a caer nadie. Al llegar al kilómetro 39 vuelvo a dividir el maratón, esta vez en 14 etapas de tres kilómetros. 14 etapas de las que ya han superado 13. ¿Cómo se les va a escapar? Imposible que eso suceda. Últimos 1000 metros para llegar al km 40, que terminamos alcanzándolo también.

Cambio el discurso y ya no hablo de otra cosa más que de disfrutar. Llevan 3 horas y 18 minutos corriendo y se han ganado el derecho a disfrutar de los dos últimos kilómetros. Llevan meses trabajando para ello. Busco a Santi, que está currando incansablemente como yo, y le digo que no se aleje. Quiero cruzar la meta junto a él. Enfilamos los últimos 500 metros y alguien se nos empieza a quedar. Intuimos que los calambres quieren ganar la batalla, así que volvemos unos pasos para atrás para combatirlos juntos. Mira ahí delante, esto ha terminado. Entramos en meta. Santi y yo nos abrazamos, sabemos que hemos hecho un gran trabajo, y yo me giro mirando a meta. Empieza a entrar la que durante las últimas tres horas y media ha sido nuestra gente.

La medalla rinde homenaje al Mundial conquistado en Sevilla por Abel Antón en 1999.

Les felicitamos uno por uno, pero no tenemos que buscarles. Vienen a nosotros. Nos abrazan, nos dan las gracias y no dejan de repetir que sin nosotros no lo hubieran conseguido. Son varios los que nos dicen que somos las mejores liebres que han visto nunca en un maratón. No me lo esperaba, era la primera vez que lo hacía y tampoco sé qué hacen las otras liebres. Dicen que nuestros ánimos incansables les han empujado a creer en ellos y que correr con liebres así facilita la tarea. Diría que no me lo creo, pero no necesito mucho para venirme arriba. Estoy súper contento. No considero al ser humano especialmente agradecido y esta gente me está llenando de elogios y reconocimiento. Algunos quieren incluso fotografiarse con nosotros en meta.


Si en algún momento de la carrera fuimos escépticos ante la opción de querer repetir la experiencia, hemos despejado cualquier tipo de duda. La experiencia ha sido maravillosa y, al menos hablando por mi, este es ya uno de los días más bonitos de mi vida. El maratón es maravilloso de por sí y ayudar a otra gente suele ser muy gratificante. Imaginad entonces lo que supone juntar ambas cosas.

¡Sevilla 2019, has sido perfecta!

Misión cumplida. Nuestro cuarto maratón acaba de ser completado.


lunes, 17 de diciembre de 2018

Hasta siempre, Laura

Laura Luelmo no está. No se ha ido, nos la han arrebatado. Laura no debe ser solo un número más en una interminable lista cuya lectura produce autéticos escalofríos. Mientras seguimos juzgándolas, cuestionándolas y tachando de hipérbole una lucha que les honra, las siguen matando. Me encuentro absolutamente afligido tras conocer el triste final de una mujer combativa que hacía de este mundo un lugar mejor. Laura era plenamente consciente de a qué se exponía corriendo en solitario. Sabía que nosotros podemos hacerlo despreocupados, al contrario que ellas. Eligió luchar por cambiarlo en primer lugar, pero también quiso vivir. Y por eso salió a correr. ¿El precio? Su propia vida. Laura era indudablemente una buena persona como se infiere de sus actos. Laura era una mujer con conciencia social que sembró la semilla de una planta que ya jamás verá brotar. Laura debe ser fuente de inspiración para vuestra lucha, una lucha que vais a ganar.

Hasta siempre, Laura. 🌹

martes, 2 de octubre de 2018

Mansplaining

¿Habéis oído hablar del «mansplaining»? Si eres hombre probablemente lo hayas cometido alguna vez. Si eres mujer, me temo que lo sufres con mucha más frecuencia de la que te gustaria. Consiste en explicarle algo una mujer dando por hecho que por ser hombre vas a saber del tema más que ella; aunque pudiera perfectamente ella ser toda una experta en la materia ¿Y os alarmáis cuando las mujeres denuncian que sufren acoso constantemente, tachándolas de exágeradas o dramáticas?

Esta tarde estaba en el gimnasio, maratón obliga, y mientras hacía mis series veía como una chica hacía las repeticiones de su ejercicio con apenas 10 kg. Entonces ha llegado un iluminado que por un momento ha dejado mirarse en el espejo y ha acudido al rescate de una chavala que, por otra parte, no necesitaba ninguna ayuda.

En primer lugar se ha puesto a explicarle cómo debía ejecutar el ejercicio correctamente, como si la chica estuviera haciéndolo mal. He aquí, como decía al comienzo, el «mansplaining». Después de esto se ha puesto a darle una breve charla en la que le explicaba qué grupo de músculos trabajaba con cada ejercicio mientras tocaba, en el cuerpo de ella, los correspondientes músculos. He aquí, aunque algunos no lo vean, el mencionado acoso.

Queridísimo iluminado, si no sabe cómo te llamas, créeme, no quiere que la toques.

viernes, 6 de julio de 2018

El mejor partido de la historia

Hoy se cumplen diez años del, para una significativa mayoría, mejor partido de la historia. Era un domingo muy raro en Londres. Lo recordarás. Como no vas a hacerlo si te pasaste toda la tarde frente al televisor, retransmisión todavía en 4:3, temiendo que la lluvia te privara del desenlace de una final épica. Sí, por eso y porque de vez en cuando, no pretendas engañarme, la nostalgia te lleva a encontrarte de nuevo frente a la pantalla, como en aquel primer domingo de julio de 2008, gozando de aquellas casi cinco horas a puro tenis.

Todavía te pones nervioso cuando ves el cuarto set y observas que Nadal, tras situarse 5-2 con todo de cara para cerrar el partido, deja que su ventaja se esfume como agua entre los dedos. Aún ves como Federer levanta dos sets en contra y entras en pánico, temiendo por momentos que por tercer año consecutivo Nadal vea frustrado su sueño.

De un lado está un Roger Federer que apunta a mejor jugador de todos los tiempos y que, de momento, a sus 26 años quiere firmar la animalada de vencer en Wimbledon por sexto año consecutivo. Pero del otro lado está Rafael Nadal, con 22 años recién cumplidos y disputando su tercera final consecutiva en el All England Club. Rafa viene de ganar Roland Garros cuatro veces al hilo, y las tres últimas frente a Federer. Sin embargo, la hierba es "territorio Federer" y debe conquistarla si quiere cumplir su sueño de, alguna vez, verse como número 1 del mundo. Ambos se encuentran en un quinto set, por supuesto sin tie-break, que va a decidir si se prolonga el reinado del suizo o si la espada del balear sale vencedora de aquel Juego de Tronos. La paridad se prolonga hasta el 7-7 de la manga definitiva, en la que el balear finalmente rompe el servicio del amo y señor de la hierba. Mantener el saque ahora es tan difícil como ganar el partido entero. La película termina con Federer estrellando en la red el que me atrevo a denominar como el 'unforced' más bello de todos los tiempos. Al menos para mi y para todos los devotos Rafael Nadal.

Nadal logra su quinto Grand Slam, y por primera vez lo hace lejos de Roland Garros. No ha ganado ni siquiera un tercio de los 'majors' que va a conquistar a lo largo de su carrera, pero será difícil que alguno alcance este grado de emotividad. El joven de pantalones piratas y camiseta sin mangas confirma lo que todos sabemos: habemus leyenda.

viernes, 15 de junio de 2018

Color esperanza

Argentina está hermosa teñida de verde. En realidad siempre lo está, pero hoy, con un grito feminista que retumba en todo el planeta, está más bella todavía. Enorme victoria labrada desde el corazón de las calles que hace de Argentina un país mejor, más justo y más humano.

Siempre me fascinó de Argentina el espíritu de lucha de su sociedad; y como un pueblo pisoteado una y mil veces era capaz de levantarse una y otra vez para seguir combatiendo. Hace muchos años, la primera vez que mi hermana y yo pisábamos Argentina, bromeábamos y nos preguntábamos por qué se manifestarían los argentinos al día siguiente. Y es que cada día en las calles había grupos más o menos numerosos que tenían alguna razón para protestar o reivindicar algún derecho. Decíamos jocosamente que era la manera en que los argentinos se entretenían.

Conocer al entorno de mi madre fue algo tan impresionante como fascinante para nosotros. Los temas de conversación -alrededor de un desagradable mate que pasaba de boca en boca- recorrían la historia de Argentina, y saltaban a lo largo y ancho del globo terráqueo; desde los Estados Unidos de Bush hasta la Irak de Sadam Husein, pasando por la Guerra Civil de Sierra Leona o la situación política de México. Y siempre lo hacían de una manera totalmente distinta de lo que podíamos escuchar en España, con una empatía contra lo injusto absolutamente cargada de dolor y conciencia social. En el entorno de mi madre descubrí qué era el espíritu combativo y comprendí por qué mi madre era tan distinta de lo que había de este lado del planeta.

Hoy solo puedo sentirme tremendamente orgulloso de la lucha que ha llevado a cabo todo ese entorno de mi madre, sumado al mío propio y a una gran mayoría de argentinos que ha defendido el derecho de la mujer a ser un poco más libre.

Sois lucha, sois ejemplo y sois increíbles. ¡VAMOS ARGENTINA!

domingo, 10 de junio de 2018

Disfrutar de Rafa

En 2015 Rafa Nadal firmó el peor año de su carrera. Tenía 29 años y la sensación era que, del mismo modo que había tenido un éxito prematuro, tendría una temprana retirada. Después de firmar el récord histórico al haber ganado al menos un Grand Slam durante diez temporadas consecutivas (2005-2014), en 2015 no pasó de cuartos de final en ninguno de los cuatro 'majors'. No pudo tampoco morder ninguno de los nueve Masters 1000 por primera vez en su carrera, lo que hacía de 2015 un año nefasto y se caía del Top 4 por primera vez en diez años.

Fue entonces cuando no quedó más remedio que cambiar el chip: el fin era inminente tras una brillante trayectoria. Recuerdo que le preguntaron si no contemplaba la opción de retirarse y dijo que no, que era feliz jugando a tenis y que mientras pudiera iba a seguir haciéndolo. Rafa iba a seguir y me prometí, únicamente, disfrutar de cada vez que Rafa saltara a pista a jugar a tenis.

Y así comenzaba el 2016, con un -otro- fracaso en Australia, cayendo en primera ronda contra Fernando Verdasco. Sin embargo, entre fracaso y fracaso, llegaba la gira de tierra y Nadal iba a abrir un paréntesis en Montecarlo para devolvernos el preciado sabor de la gloria grande. Disfruté ese Masters como si fuera el 15º Grand Slam. Recuerdo que me dije que no podía pedirle ya nada más a Nadal. Eso había sido tremendamente grande.

Nadal, que no había empezado mal Roland Garros, abandonaba por lesión su torneo sin saltar a pista en tercera ronda, cuando no había cedido ni un solo set y apenas había entregado nueve juegos en los dos partidos disputados. Dolía, especialmente, porque iba a ser el abanderado de la expedición española en 'Río 2016'. Algo que a mi, sinceramente, me importaba bastante poco. Pero sabía lo que significaba para él. Cuestión de empatía.

Finalmente, Rafa llegó a los Juegos Olímpicos. En una ciudad donde predomina el tenis sobre tierra batida, sorprendemente se instaló una superficie dura que en nada beneficiaba al 'King of Clay'. Expectativa ninguna, como podéis imaginar. Sin embargo Nadal mostró una de sus mejores versiones y, cuando ni siquiera teníamos claro si la lesión le permitiría competir, fue avanzando rondas tanto en la modalidad de dobles como en individuales. Contra todo pronóstico acabaría mordiendo su segundo oro olímpico, compartiendo foto con su amigo Marc López. ¡Oro olímpico un tío al que yo mismo había retirado!

Desde aquí la historia es sabida. El país volvió a prenderse al nadalismo. En Australia 2017 Nadal volvió a jugar una final (¡qué final!) de Grand Slam después de casi tres años. En Roland Garros 2017 Nadal volvió a ganar un Grand Slam poniendo fin a una sequía de tres años. En agosto de 2017 Nadal recuperaba el número 1 del mundo más de tres años después. En el US Open 2017 Nadal volvía a ganar otro Grand Slam. El 16. Y suponía su segundo 'major' del curso, algo que no lograba desde aquel maravilloso 2013. Rafa cerraba el curso en lo más alto del ranking por cuarta temporada de su, ahora sí, dilatada carrera.

Ya estamos en 2018 y Nadal juega por todo. Campeón en Montecarlo por undécima vez y en Roma por octava, hoy saltará a la Philipe Chatrier a jugar su décimo primera final de Roland Garros. Ganó las diez anteriores. Hoy, por primera vez, lo hará frente a Dominic Thiem. Para muchos el heredero. No tengo ni idea de qué va a pasar, pero me he jurado que voy a cumplir aquella promesa que hice en 2016: voy a disfrutar de verle, una vez más, saltar a la pista a jugar a tenis.

viernes, 25 de mayo de 2018

España es un manicomio

Nadie se escandaliza. En las calles la más absoluta normalidad: la señora en la puerta que mira de reojo la bolsa de la compra del viandante y el transeúnte que tira al suelo la cajetilla de tabaco al terminarla. Y en esta categórica normalidad el PP, que gobierna en España desde 2011, condenado como partido corrupto. Tampoco nos vamos a sorprender, no es nada que no supiéramos. Igual que no necesitamos que venga un meteorólogo a decirnos que llueve cuando el agua impregna nuestras cabezas, las evidencias en los últimos años eran tales que no era necesario desde un punto de vista moral que un juez nos dijera que el PP era corrupto. Sí que lo era desde una perspectiva legal, pero nada va a cambiar.

No espero ninguna repercusión significativa en este país de impasibles. El poder de los medios de comunicación es a estas alturas incuestionable y ya sabemos en manos de quiénes están. La ira ciudadana se orienta hacia el exilio de Valtonyc y el deseo generalizado es que ese maldito terrorista vuelva a España a cumplir su pena de prisión de tres años por escribir y cantar canciones; así como a la casa de Iglesias y Montero y el siempre recurrente asunto de Cataluña. De manera residual un poco de atención para cuestionar las elecciones de Venezuela en las que Maduro se ha vuelto a imponer, juzgando desde la ignorancia en la democrática y transparente España, donde todo trasciende dentro del marco de legalidad. Han condenado por corrupción al partido que va a ganar las próximas elecciones. España es un manicomio.

jueves, 8 de marzo de 2018

Androcentrismo en el lenguaje

GERMÁN EGUILIOR.-

Llega el DÍA INTERNACIONAL DE LA MUJER apenas unas semanas después del revuelo generado por la temeraria mención a las «portavozas» por parte de Irene Montero, la cual requirió incluso de la intervención de la RAE para proteger al idioma de las osadas intromisiones del feminismo. 


El vocablo usado por la vocera, término que recientemente incomodó sobremanera al académico Pérez-Reverte, era el pistoletazo de salida para un intenso debate que se iba a prolongar durante varios días y que bien pudo servir para reflexionar sobre un lenguaje que en materia de sexismo evoluciona muy lentamente. Mucho más, desde luego, de lo que lo hace para reconocer o admitir vocablos como «asín», «iros» o «almóndiga».


Es necesario tener conciencia sobre algo tan obvio como la existencia de la discriminación en el lenguaje; la cual, además, tiene presencia en multitud de formas. En primer lugar, si acudimos al diccionario para ver las referencias al género humano encontramos que «hombre» es «ser animado racional, varón o mujer». Es decir, usamos hombre tanto para referirnos a las personas en general como para los varones en particular. ¿Y «mujer»? Para referirnos al sexo femenino, y gracias. Sí, y gracias. Porque el mismo diccionario de la RAE recoge «hombre público» como «hombre que tiene presencia e influjo en la vida social», y «mujer pública» como «prostituta». Mejor, por tanto, limitarnos a usar mujer en referencia al sexo femenino; sin connotaciones de ningún tipo. ¿Podría alguien ser tan ingenuo de creer que el empleo del vocablo «hombre» para referirnos a la especia humana es casualidad? En una herramienta de poder como es el lenguaje no existen las casualidades y esto no es más que otra consecuencia del androcentrismo al que también está sometido el lenguaje. Algo similar ocurre al nombrar a «América», que puede bien estar aludiendo al continente en general o a Estados Unidos en particular; pero nunca a Argentina, Costa Rica o México individualmente. Esto es fruto de una dominación histórica que, por el mismo camino, llevó al varón a adueñarse del diccionario y a Estados Unidos del continente. 


Sin embargo, hay una tendencia generalizada a infravalorar este asunto del lenguaje, minimizando un problema que algunos no quieren o no saben ver. No sé cuál de las dos es más preocupante. Es habitual en estos tiempos donde Internet es fuente esencial de la comunicación, leer a modo de burla a gente convirtiendo a femenino incluso palabras epicenas como «persona» (persono). ¿Ha reparado esta gente acaso en que una de las principales características del diccionario es ordenar alfabéticamente las palabras, y sin embargo recoge términos como «carpintero-ra», «presidente-ta» o «enfermero-ra»? Es decir, pese a aplicar estrictamente el orden alfabético desde la primera palabra hasta la última, en las acepciones con ambos géneros altera el orden alfabético y antepone al género masculino. Resulta harto complicado justificar esto sin negar el machismo que predomina en la RAE desde su fundación.


A la corriente «yo no soy machista ni feminista», que se puede sintetizar más brevemente como la corriente «machista», le indigna el lenguaje inclusivo. Pérez-Reverte, con sillón en la RAE desde 2003, defendía hace 18 años el uso del género neutro e ironizaba con el uso de «clienta», admitido por la RAE, y ridiculizaba términos como «tenienta», «sargenta», «jefa» o «abogada». Por cierto: «teniente» es según la Real Academia Española el «que tiene o posee algo» y el «oficial de graduación inmediatamente superior al alférez e inferior al capitán». Por el contrario, tenienta es de igual modo la «que tiene o posee algo», pero deja de ser el oficial de graduación superior al alférez para ser la «mujer del teniente». Entre todos los términos que indignaban al académico la no utilización del género neutro nada se supo de «sirvienta» o «dependienta», sobre los cuales nunca se pronunció. Más atrás en el tiempo, Fernando Lázaro Carreter, en aquel entonces presidente de la RAE, luchaba para eliminar el vocablo «jueza». No lo consiguió, afortunadamente. Aunque para mí el académico más brillante, al menos todavía, es Javier Marías. Con silla en la RAE desde 2008, más de una década antes de su ingreso en la Academia hablaba de «hembrismo», palabra que sigue sin estar reconocido por el Diccionario de la RAE. Sin embargo, el académico no tardó en salir a la palestra a ironizar sobre las dichosas «portavozas». Malditas contradicciones.


En definitiva, debe hacerse hincapié en estas actitudes tan poco partidarias de un lenguaje inclusivo que proceden de la Real Academia porque parece que se les ha otorgado algo tan sumamente grande como un idioma, para que decidan aquello que es válido y lo que no lo es. Y resulta excesivamente arriesgado en plena lucha por acabar con la discriminación de la mujer, teniendo en cuenta que la misoginia siempre estuvo presente en la RAE. A día de hoy ni siquiera una quinta parte de los sillones están ocupados por mujeres, y es todo un logro. En esta institución, que actualmente sigue sin haber sido jamás dirigida por una mujer, apenas once féminas se han sentado en sus codiciados sillones a lo largo de tres siglos.  Y en este lapso de tiempo un enorme historial de brillantes mujeres lingüistas rechazadas con pésimos argumentos, pues hasta hace no mucho ni siquiera se esforzaban en disimular el machismo. Ha sido mucho más recientemente, con el acoso y las incómodas reivindicaciones feministas, cuando la parte de la sociedad que ha decidido no combatir la desigualdad se ha visto obligada al menos a disimular su discriminación hacia la mujer. Y esto es consecuencia de un movimiento feminista que en estos últimos años avanza a pasos agigantados, si bien tiene por delante un enorme y rocoso camino por recorrer. 


Contra la violencia de género, la discriminación lingüística, la brecha salarial y todo aquello que significa una losa para el 50% de la población, FELIZ DÍA INTERNACIONAL DE LA MUJER a aquellas que luchan por un mundo mejor.