jueves, 26 de noviembre de 2020

Hasta siempre, Diego

Me he ido a dormir pasadas las 2 a. m. sin haber tenido tiempo en todo el día para pensar en Diego Armando Maradona. He puesto la radio y ha empezado a sonar la voz de «El Diego». Se me ha hecho un nudo en la garganta y apenas unos segundos después he roto a llorar. Y agradezco la tristeza que siento en estos momentos.

No tuve la suerte de nacer en suelo argentino, pero me he sentido argentino cada día de mi vida. Desde niño y hasta que obtuve la nacionalidad quería ser argentino como dos personas: mi madre y Diego Armando Maradona.

Si de algo me alegro ahora mismo es de que Maradona haya vivido su vida entera importándole un carajo lo que pensáramos los demás. Y en este «los demás» me incluyo a mí mismo, que en algún momento —con la formación que me facilitó crecer en el seno de una familia con recursos suficientes— me atreví a juzgar a un tipo que había crecido en la miseria.

Estas lágrimas son el más sincero homenaje que puedo darle a un tipo de barrio que hizo feliz a mi gente. Y el que crea que Maradona no es ejemplo de nada aún no entendió el valor de la lealtad. Un tipo que, pese a todo, siempre estuvo del lado de los pobres. No soy quién para perdonarte nada, pero si lo fuera, te perdonaría todo.

Hasta siempre, Diego.

 

Yo en el estadio de Newell's, antes de un Newell's-Vélez (2010)

 

domingo, 27 de septiembre de 2020

Patria

 Cuando HBO anunció el lanzamiento de Patria, la serie inspirada en la novela de Fernando Aramburu, lo hizo con un cartel que no desató la polémica, sino que la reventó. En la mitad izquierda, Bittori llora la ejecución del Txato. En la derecha, las torturas policiales que durante medio siglo acompañaron a ETA en sus detenciones. El dolor de uno y el dolor de otros. ¿Cómo que de otros? ¿Torturas? En España no hay torturas, pero si las hubiera, ETA las merecería. Se cancelaron suscripciones a HBO y algunos se autodescartaron ante una fantástica oportunidad para pensar. ¿Qué fue ETA? ¿Hubo buenos y malos? ¿Quiénes eran los malos?

 

Imagen: HBO
Imagen: HBO
 

En primer lugar, acusar a Patria de blanquear a ETA es evidenciar no haber leído la novela. La serie que estrena hoy HBO está inspirada en una novela que, como todas, es tendenciosa. Es la historia que su autor nos quiere contar y está en todo su derecho de hacerlo. Y creo que, hasta cierto punto, Aramburu intenta no ser arbitrario. Por eso hace constar en su historia dos hechos tan significativos como innegables que le otorgan un plus de credibilidad: la dispersión de los presos y la tortura de los miembros de ETA por parte del Estado. Pero no puede dejar de ser tendenciosa cuando la historia gira en torno al asesinato del Txato, un empresario vasco que cumplió con el impuesto revolucionario hasta que no pudo hacerle frente y dejó de pagar. Y fue ejecutado por ETA. No eligió Aramburu, por ejemplo, la historia de Felipe Huarte, un empresario que se negó a ceder ante las reivindicaciones de sus trabajadores y cuando estos se pusieron en huelga despidió a todos y los reemplazó. Fue el primer empresario secuestrado por ETA y parte del precio del rescate fue la readmisión de todos los trabajadores y la concesión de las peticiones laborales hechas por estos. Porque ETA fue, con todo lo que el pretérito perfecto simple implica, un movimiento obrero y feminista, pero esa no es la historia que Aramburu quería contar. En la familia de Joxe Mari, el miembro de ETA que transcurre el libro en prisión, hay solo un intelectual: su hermano, quien reniega del movimiento abertzale. Porque Fernando Aramburu dibuja a todo lo que simpatiza por ETA como vulgar y cateto y lo aleja de intelectuales.

La novela de Fernando Aramburu no es tendenciosa solo por la historia que elige contar, sino también por cómo la cuenta. En el relato sobre el conflicto vasco su autor caracteriza al detalle a cada uno de sus personajes y elige bien qué atributos concede a cada uno. Y en ese reparto les cae a miembros y simpatizantes de ETA el uso del condicional en lugar del imperfecto de subjuntivo («le arreaban golpes en la chapa de la puerta para que no dormiría»), lo cual es un uso marcado diatópicamente de los territorios vascos. Sin embargo, esta incorrección en el habla tiene lugar solo en el entorno etarra a lo largo de toda la novela.

De igual modo, el escritor donostiarra insinúa a lo largo de su obra que aquellos que se sumaban al movimiento lo hacían como forma de entretenimiento, como si se tratara de descerebrados en busca de acción.

— ¿Y por qué fuiste a la bronca?
— Joder, porque iban todos.
Y lo mismo, en su opinión, hacía Joxe Mari, al menos al principio. Un juego de amigos, un deporte. Vas, te arriesgas, de vez en cuando te sacuden un porrazo y a vivir.

ETA fue una organización política que, influida por el contexto histórico, practicó la lucha armada, probablemente con desproporcionalidad entre los medios utilizados y los fines perseguidos. Y si se habla de contexto, para entender el conflicto, se ha de conocer el orden cronológico de las primeras muertes del conflicto vasco. ETA tardó diez años en cobrarse su primera vida y no fue esta ni mucho menos la primera víctima mortal que dejó el conflicto. Para cuando en 1968 José Antonio Pardines se convirtió en la primera víctima mortal de ETA, hacía siete años que Javier Batarrita, que nada tenía que ver con todo aquello, se había convertido en la auténtica primera víctima mortal del conflicto vasco y su ejecutora fue la Guardia Civil, cuyos 49 disparos acabaron con su vida. El motivo fue que lo confundieron con el miembro de ETA Julen Madariaga. La Guardia Civil mató a Javier Batarrita y dejó paralítico a su acompañante por creer que eran militantes de ETA. La justicia consideró que la Guardia Civil había sido negligente (49 impactos de bala hacían difícil calificar la actuación de diligente), sin embargo, no pudo determinar quién había abierto fuego y absolvió a todos los argentes. Era la España de Franco, la España que vio nacer a ETA.

Patria es una buena novela con una capacidad intachable para enganchar al lector. Espero que las ocho horas durante las que los telespectadores se sumergirán en el conflicto vasco despierten una inquietud mínima por conocer las raíces del conflicto y por preguntarse los porqués, que no sería más que agitar la curiosidad por conocer la historia de nuestro país. Creo que es difícil encontrar verdades absolutas a este respecto, pero es conveniente considerar que la principal diferencia entre un movimiento de liberación y una organización terrorista es que mientras el primero triunfó, la segunda sucumbió.

viernes, 11 de septiembre de 2020

11 de septiembre

    Todavía, cada 11 de septiembre, sigue erizándose la piel al escuchar el metal tranquilo de su voz que, afortunadamente y contra la voluntad de algunos, nunca dejó de llegar. Porque podrán avasallar a los pueblos, pero la historia seguirá siendo nuestra. Camino del medio siglo desde que fueron pronunciadas, las últimas palabras de Salvador Allende son fuente de inspiración para una América Latina que resiste frente al imperialismo y que se mantiene férrea ante los gusanos anhelantes de poder, sabedora de que más pronto que tarde se abrirán las grandes alamedas. Con la traición a Allende murió la democracia en Chile y comenzaron a escribirse las páginas más terribles. Sin embargo, por más que sangre la historia, por más que pese el recuerdo y por más que asuste el futuro, más vale perder la guerra que la memoria.

 


 

martes, 4 de agosto de 2020

Rey a la fuga

Claro que se me escapa una ligera sonrisa cuando los imagino agazapados detrás de su propia ingenuidad. Una ingenuidad que, ni por asomo, es capaz de ocultar un secreto a voces: su imbecilidad, que es mucho más grande. Lo sabían todos menos ellos mismos. Y no es que me sienta ganador, qué va. Nosotros no ganamos nunca ni vamos a hacerlo ahora. Y no pretendo tampoco ahondar en la herida. Sonrío con cierta conmiseración, pues su desdicha de hoy es la de todo un pueblo a lo largo de los, al menos, últimos cincuenta años.

Hace poco menos de diez años que, con la misma escasa credibilidad que hoy, quien en 1969 fuera nombrado por Franco su sucesor a la Jefatura del Estado hacía suyas estas palabras que alguien había escrito para él en el tradicional —a la par que esperpéntico— discurso de Nochebuena:

«Todos, sobre todo las personas con responsabilidades públicas, tenemos el deber de observar un comportamiento adecuado, un comportamiento ejemplar. Cuando se producen conductas irregulares que no se ajustan a la legalidad o a la ética es natural que la sociedad reaccione. Afortunadamente, vivimos en un estado de derecho y cualquier actuación censurable deberá ser juzgada y sancionada con arreglo a la ley. La justicia es igual para todos».

El rey emérito huye. Y que nadie hable de exilio. Exilio fue, por ejemplo, lo de Antonio Machado cuando los amigos de Borbón se adueñaron del Estado. Juan Carlos de Borbón huye cobardemente, abrazando una miserable fuga con la complicidad de la justicia española, cuando los escándalos de corrupción han asfixiado la reputación que nunca se ganó. Que la justicia no era igual para todos ya lo sabíamos, así que no esperábamos ahora que se le retiraran ni el pasaporte ni la impunidad con la que se paseó por una Transición que todavía no sabemos hacía dónde transita.

No se necesitaba todo este escándalo para desenmascarar a Juan Carlos de Borbón. Bastaba observar el proceso que lo puso al frente de la Jefatura del Estado, su comportamiento público cada vez que se nos permitía y quiénes estaban de su lado. Todo este enredo sirve, como mucho, para que los últimos ingenuos se debatan entre morir negando la evidencia o confesarse imbéciles frente a su gente. La primera opción es ridícula, pero imagino que es la más cómoda. Por otra parte, intuyo que ante la segunda pueden surgirle a uno infinidad de preguntas mientras imagina una diversidad de escenarios donde su estupidez es puesta en evidencia. Supongo que se encuentran en este grupo aquellos que alguna vez dijeron «no soy monárquico, sino juancarlista», otrora mil veces repetida y que hoy sonrojaría a quien osara pronunciarla. Tranquilícense y digieran la situación con normalidad: el resto siempre supo de su imbecilidad suprema. 


miércoles, 22 de enero de 2020

Top 10 lecturas 2019

En un año en el que he tenido la fortuna de leer bastante, vamos allá con el siempre difícil pero apetecible ranking de las mejores lecturas del año:

10. EL PERFUME: HISTORIA DE UN ASESINO (Patrick Süskind) [Novela]. No sabía hasta qué punto resultaría interesante una novela que girara en torno a los olores y no esperaba gran cosa, pero me lo pasé en grande con la 'opera prima' de Patrick Süskind, quién supo exprimir al máximo aromas, olores, miasmas y hedores; y a mí me tuvo un par de días cargando el libro para leerlo en cada rato libre que tuviera a lo largo de la jornada.

9. A QUIÉN VAMOS A DEJAR MORIR (Javier Padilla) [Ensayo]. Un tuit de @goldie_gemma me despertó la curiosidad sobre este libro de Javier Padilla. En un primer momento tuve dudas debido a mi poco conocimiento de la materia, pero resultó una excelente manera de tomar contacto con el mundo de la salud. Muchos porqués y una gran cantidad de curiosidades despertadas que, a partir del libro, me llevaron a buscar y buscar artículos sobre los distintos temas que tocaba. El libro acabó muy subrayado y lleno de apuntes. Buena señal.

8. REFORMA O REVOLUCIÓN (Rosa Luxemburgo) [Ensayo]. Publicado en 1899, el texto de la teórica marxista y los 120 años transcurridos desde su publicación evidencian que mientras impere el capitalismo progresaremos en muchas áreas pero nunca como sociedad. El texto de Rosa Luxemburgo pone de manifiesto por qué será siempre una referente revolucionaria. Con todo mi dolor, no obstante, creo que la triste realidad social que vivimos donde la conciencia de clase brilla por ausencia, hace del revisionismo que tanto odiaba Rosa Luxemburgo la única opción. No como solución, sino como bombona de oxígeno para una clase trabajadora que se ahoga presa de su propia ignorancia. De cualquier manera, aventurarse en las páginas de Rosa Luxemburgo es siempre una buena opción.

7. ARTÍCULO 353 DEL CÓDIGO PENAL (Tanguy Viel) [Novela]. Haciendo mi Trabajo de Fin Grado («El derecho a un proceso sin dilaciones indebidas en el ámbito penal») vi que no había consultado un solo libro para la elaboración del mismo, así que decidí buscar qué publicaciones existían por si podía nutrirme de alguna para no presentar un TFG deplorable. Encontré poco, y no digo nada porque encontré este libro. No tenía nada que ver con las dilaciones indebidas que tanto me interesaban, sino que era una novela. Pero como novela pareció interesante y la dejé en esa lista de lectura pendientes que engorda más y más cada vez. La novela me encantó y en el TFG, contra todo pronóstico -por no destacarme yo por buen estudiante-, me pusieron un 9.

6. LOS GIRASOLES CIEGOS (Alberto Méndez) [Novela]. Una polémica desatada tras el arribo de Vox a la Junta de Andalucía me llevó a encargar en la librería esta obra sobre la represión franquista. Resultó que había sido suprimido de las lecturas obligatorias para Bachillerato y al final pareció no ser tal, pero cuando se resolvió la polémica yo ya me lo había leído y había disfrutado con cuatro historias maravillosas. Sentí un placer inmenso por haber leído este libro.

5. NANGA (Simone Moro) [Alpinismo]. Simone Moro fue uno de los cuatro alpinistas que, en 2015, protagonizaron la primera ascensión invernal al Nanga Parbat. Aquella maravillosa historia relatada por el propio Simone Moro, que se desenvuelve casi tan bien entre letras como entre montañas, te introduce en las laderas de «la montaña asesina» y es capaz de transmitirte todo un cúmulo de sensaciones mientras te cuenta una preciosa historia. Me extendí mucho más, después de leerlo, en este artículo.

4. LA BÚSQUEDA (Charlotte Link) [Novela]. De nada conocía a Charlotte Link y esta novela me ha servido para enamorarme de ella. Apasionante 'thriller' que me atrapó de principio a fin. Cerca de 600 páginas devoradas en tres días -a pesar de las ocho horas diarias de jornada laboral- por la sencilla razón de que una vez que lo empiezas no puedes dejar de leer. No es que tenga unos personajes especialmente carismáticos, es la historia en sí lo que hace de este libro una novela fascinante.

3. EL LECTOR DE JULIO VERNE (Almudena Grandes) [Novela]. No era muy dado a leer novelas de la Guerra Civil, al menos hasta que descubrí a Almudena Grandes. Mi madre me introdujo en los Episodios de una guerra interminable y empecé a leer El lector de Julio Verne, sobre todo, porque tocaba. ¡Y qué historia me encontré! Una historia de amistad, de vida, de pobreza, de tiempos que no debieron existir y de libros, de muchos que forjaron la persona que un día fue Nino. Maravilloso.

2. BAJO LOS CIELOS DE ASIA (Iñaki Ochoa de Olza) [Alpinismo]. Mi amigo Javi me insistió durante mucho tiempo para que leyera este libro y yo tardé muchísimo, por aquello de la eterna "lista de pendientes", en darle la oportunidad. Dudo mucho que alguna vez pueda leer algo de montaña mejor que esta maravilla que tiene por autor al malogrado Iñaki Ochoa de Olza. De Iñaki no sabía prácticamente nada antes de leerlo, y de Iñaki me gusta prácticamente todo después de hacerlo. Su espíritu, su filosofía de vida, sus prioridades. No me siento identificado con Iñaki Ochoa de Olza por la sencilla razón de que ni le hago sombra ni tengo la grandeza y la personalidad como para ser tan grande. Ahora bien, acompañar a Iñaki en este viaje que es su libro es una de mis aventuras alpinísticas más fascinantes, pese a no necesitar colocar los crampones en mis botas. Un libro para leer una y otra vez. Allá donde esté, de corazón, gracias por tanto, Iñaki.

1. PATAS ARRIBA. LA ESCUELA DEL MUNDO AL REVÉS (Eduardo Galeano) [Ensayo]. He leído cosas extraordinarias durante 2019, pero la primera obra que leo del escritor uruguayo, como «Bajo los cielos de Asia» o «El lector de Julio Verne», tengo la sensación de que me marcará para siempre. Veinte años antes de que esta novela cayera en mis manos casi por casualidad, había sido leída por mis padres y crecí hartándome de escuchar referencias a ella. Más de veinte años después el mundo sigue tan patas arriba como cuando lo contara Galeano con un gran ritmo y un estilo narrativo inigualable. Hablé sobre este libro en este artículo.

domingo, 19 de enero de 2020

Plurilingüismo como fuente de riqueza

Hace muchos años, en esta misma tierra se luchaba para defender una lengua que sufría de diglosia y en la que no por impedimento legal pero sí por práctica social los catalanoparlantes se veían abocados a usar su lengua en el ámbito privado, principalmente. La lucha por uno de los patrimonios más característicos de un pueblo, su lengua, cambió la situación y convirtió a la Comunidad Valenciana en un territorio de una riqueza lingüistica absoluta.

Siendo el español mi lengua materna, he tenido la suerte de cursar todas las asignaturas en catalán durante la Primaria y la ESO. Al contrario de lo que algunos eruditos creen saber, a ninguno de mis compañeros ni a mí nos supuso esto nunca un problema para comunicarnos en castellano, entre otras cosas, porque la corrección lingüistica del español la estudiábamos en la misma asignatura en la que aprendían el idioma todas las demás niñas y niños de España. Pese al supuesto adoctrinamiento lingüistico, fuera de clase la comunicación entre alumnos era indistintamente en castellano y catalán, con un respeto absoluto por la lengua materna de cada uno en una situación absolutamente normalizada. He tenido la suerte de vivir situaciones tan maravillosas como conversaciones en la que algunos interlocutores se expresaban en catalán y otros en castellano sin que supusiera esto un problema para nadie.

Hoy se manifiestan en contra del plurilingüismo algunos que en sus protestas llegan a evidenciar desconocimiento de la lengua que consideran superior. Los opositores al plurilingüismo están emulando, unas décadas después, al golpista (ese sí que era golpista) Francisco Franco, quien se hartó de perseguir y prohibir el catalán. Odiar una lengua te vuelve miserable.

Queísmo en el programa electoral de Vox.

jueves, 19 de diciembre de 2019

El juego de los saludos

Esta mañana yendo en el coche a trabajar me he cruzado a varias clases de un colegio que iban de excursión. La chavalería iba emparejada de la mano, honrando una vieja tradición española. Lo primero que he pensado ha sido «pobrecillos, que todavía tienen toda la vida por delante». Y entonces una niña me ha saludado, devolviéndole yo el saludo. Creo que hasta he sonreído. Sorprendentemente, se ha alegrado un montón (intuyo que para ella habrá supuesto 'ganar' en el juego de los saludos) y han empezado a saludarme varios más. He sentido el deber moral de hacer ganadores a todos ellos, así que he ido saludando a todos, cual Rey de España el 12 de Octubre. Ellos se han ido saludados a disfrutar de su jornada de excursión y a mí, lo reconozco, me han alegrado el día.

martes, 17 de diciembre de 2019

¿Y tú de qué vives?

Es verdad que no necesito mucho para enervarme, pero creo que esta vez tenía motivos. Hay una frase que cada vez que la escucho aumenta un par de grados mi temperatura corporal y, siempre, me retuerce las tripas un poco más que la vez anterior. No vas a vivir de esto. La he escuchado por vez última en el gimnasio, cuando alguien aquejado de una dolencia física dudaba si podría seguir con su actividad física en un futuro y lo asumía con total sosiego. ¿Cómo se puede tener tan poca sangre para resignarse con semejante calma? ¿Qué clase de alivio es dejar aquello que haces porque te gusta? ¿Cómo podría alguien ser consolado con semejante ofensa?

Ahora que el adoctrinamiento se ha convertido en un tema de absoluta actualidad, se me hace a mí que no lo hay peor que hacer creer a alguien que vive de su trabajo. Lo hemos normalizado, pero no. Del trabajo no se vive, del trabajo se sobrevive. El trabajo es solo un medio de subsistencia, pero vivir es otra cosa. ¿Así que cómo que no voy a vivir de esto? Si vivo de esto, precisamente. De hacer lo que me gusta e imaginar qué puedo hacer. De las pequeñas ilusiones y de los grandes sueños. De una pachanga con amigos, de la cena del sábado o de imaginarme en la maldita cima del K2. Nunca he sido capaz de reprimir una respuesta descortés cuando alguien me ha dicho la dichosa frase. Haya sido una profesora, un médico o un amigo. Son esas cosas, justamente, las que mantienen a uno vivo.


viernes, 22 de noviembre de 2019

El odio está ganando

Cuando se creó el primer sistema sanitario tipo Seguridad Social (Alemania, siglo XIX) el Estado lo hizo ante la necesidad de mantener a los trabajadores sanos para que sus problemas de salud no repercutieran en la producción. Sí, nos hubiera encantado que se hubiera hecho por una simple cuestión de humanidad, pero no fue ese es el motivo. Casi 150 años después, un trabajador de baja es un incordio hasta el punto de que se ha legislado para que despedir a un trabajador enfermo sea causa de despido objetivo (faltas justificadas durante el 20% de los días hábiles en el periodo de dos meses). Desde hace muchos años escuchamos aquello de "no es una crisis, es una estafa". Y lo cierto es que la elevada tasa de desempleo es una garantía para que los derechos de los trabajadores sean pisoteados sin que éstos puedan defenderse. La Sanidad Pública es uno de los grandes patrimonios que, todavía, tiene este bello país. Sin embargo, acudimos a las urnas señalando a inmigrantes y catalanes, unos que quieren quedarse y otros que quieren irse, porque el odio se está imponiendo al sentido común. Y cuando gane el odio habremos perdido todos.

sábado, 9 de noviembre de 2019

Muro de Protección Antifascista


Cantaba Litto Nebbia que «si la historia la escriben los que ganan, eso quiere decir que hay otra historia: la verdadera historia». A 30 años de la caída de un Muro de Berlín que ya es más el tiempo que lleva derribado que el que estuvo levantado, existe una verdad socialmente aceptada sobre el referido muro. Y que esa verdad coincida con lo que realmente aconteció en el Berlín de los ’80 hace tiempo que pasó a un segundo plano. Del mismo modo que ningún ludópata reconocería de buenas a primeras que es víctima de una patología o un alcohólico que tiene un problema con el consumo de alcohol, resultaría insólito encontrar a alguien que dudara de su propia verdad respecto de la historia tal y como ella o él la entiende. Ahora bien, ¿coinciden la verdad y tu verdad?

Previo al diagnóstico de una patología existe una coincidencia de síntomas entre la enfermedad en cuestión y el paciente, la cual lleva a profundizar en el diagnóstico para determinar la anomalía. Aquel que compró el discurso de que los vencedores de la caída del muro quisieron vender presenta por norma general un desconocimiento sobre la ubicación real del muro y el territorio que este dividía. Por tanto, leyendo estas líneas, puede ser buen momento para detenerse un instante y preguntarse uno mismo si realmente conoce qué dividía el muro. Resulta difícil, en primer lugar, asimilar la existencia de un muro que divida en dos un país como Alemania. Porque, aunque siempre se haya hablado del Muro de Berlín, nos han dicho que separaba la Alemania Democrática de la Federal. ¿Entonces? ¿Un muro a lo largo de un territorio que deja de un lado a la RDA y del otro a la Alemania Federal? Si así lo has creído hasta ahora, debo decirte que presentas el primero de los síntomas. Pero para tu alivio, he de reconocerte también que las dos veces que he estado en Berlín he podido comprobar que casi la totalidad de los visitantes de la capital alemana que me crucé lo creían así también. 


División de Alemania tras la Conferencia de Potsdam

 Pero entonces, ¿qué ocurría en Berlín si siempre nos han contado historias de ciudadanos que trataban de huir de la RDA y se topaban con el muro? Primero retrocedamos muy fugazmente a la Conferencia de Potsdam, en 1945, que entre otras cosas dividía el territorio alemán entre las grandes potencias vencedoras de la Segunda Guerra Mundial. Ahora bien, se exigió que Berlín, al tratarse de la capital, tuviera una división particular. En definitiva, aunque estuviera en territorio ocupado por la Unión Soviética, el Bloque Capitalista no estaba dispuesto a renunciar a la capital germana. Entonces, dividida Alemania en cuatro cuartos, dentro del área soviética encontramos un territorio ocupado por el Bloque Capitalista. Por tanto, la URSS conserva Berlín Este, pero lo que posteriormente sería la RFA se adueña de Berlín Oeste. Y no es hasta 1961 cuando, en plena Guerra Fría, se construye el «Muro de Protección Antifascista», que con 155 kilómetros de perímetro rodea el área de la que la RFA dispone dentro del territorio de la RDA. En consecuencia, es errónea la creencia popular de que los ciudadanos de la RDA estaban encerrados y no podían escapar de Alemania Oriental. Únicamente, no podían ingresar en el territorio de la RFA dentro de Berlín. Creer que los ciudadanos de la RDA estaban encerrados sería tan absurdo como creer que un muro que rodeara Albacete aislaría a la ciudadanía de Cuenca o Alicante.

En rojo, los 155 km del Muro de Berlín que rodeaban el territorio de la RFA dentro del área de la RDA

La caída del «Muro de Protección Antifascista» abrió las puertas del capitalismo a la Alemania del Este. Y con ello, las de la pobreza, el desempleo o la criminalidad. La Reunificación alemana hizo libres, cuentan los ganadores, a todos los alemanes. Sin embargo, paradójicamente no fue hasta entonces cuando en la Alemania del Este cesó la situación de “desempleo cero” y cuando las calles fueron convirtiéndose en el hogar de las desamparadas víctimas del capitalismo. Aunque, pensándolo bien, no hace falta remontar la mirada a la Alemania de los noventa para apreciar las miserias del capitalismo.

Entre el buenismo y el escrache

Como cada año en su recta final, la RAE ha vuelto a mover ficha. En 2017 llegaron al diccionario, entre otras, "posverdad", "aporofobia", "postureo" o "táper". Estas dos últimas fueron dos palabras que de manera bien distinta cambiaron nuestras vidas. Para mal o para bien. Y no sé cuál de qué manera. Fue también el año del "buenismo" y en el que se reconoció "sexo débil" como una expresión despectiva. 2017 fue, lingüisticamente, un año muy movido. Fue, de hecho, el año del "iros" que retroactivamente validaba el "Iros todos a tomar por culo" que había publicado Extremoduro en 1997. El año pasado, mucho más suave, ingresaron "selfi", "meme", "escrache" o "sororidad", y varió la acepción de "feminicidio". Y de manera reseñable poca cosa más. Este año aterrizan en nuestro diccionario los términos "antitaurino", "agendar", "zasca" o "andropáusico". Además, la RAE ha retirado su condición de sistema curativo a la homeopatía, asestándole con ello un buen 'knock out', aunque la Academia rehuye de los anglicismos y prefiere que digamos "nocaut". Sigue a la espera "heteropatriarcado", que lleva varios años bregando por hacerse un hueco y ahora deberá aguardar al menos hasta 2020. Así que ahí se queda, esperando junto a la "cocreta" y al "hembrismo" de Javier Marías, que ya lleva 23 años de brazos cruzados. Por cierto, después del caótico 2019 del Real Madrid este año el diccionario incorpora también la expresión «annus horribilis». Tiene guasa. Que no "guasap", aunque lo recomiende la RAE antes que 'WhatsApp'.

jueves, 31 de octubre de 2019

Nirmal Purja y las reglas

Todo eso del Project Possible - 14/7 siempre me sonó muy comercial. Algo a lo que no estamos acostumbrados en el mundo del alpinismo. Los anuncios, el desafío... desde el comienzo, algo no sonaba bien. Aún así, sería de necios negar que la gesta de Nirmal Purja es extraordinaria. Lo es porque se sale de lo común. Y pese al oxígeno, las cuerdas fijas, las rutas escogidas o los helicópteros entre campamentos base es algo para lo que el 99,9999% de la población mundial no está capacitada. Evidentemente, Nirmal Purja tiene unas condiciones físicas sobrenaturales. Parte de la explicación se debe a la genética. Nació con ese don, pero desde luego que no es todo. Otra parte fundamental responde al trabajo del nepalí, que ha potenciado sus condiciones físicas hasta convertirse en un auténtico depredador de alturas. Y sumando a las grandes condiciones físicas de las que dispone una enorme capacidad de sacrificio y un esfuerzo tremendo Nirmal Purja holló el 29 de octubre la cima del Shisha Pangma, completando su reto de alcanzar la cumbre de los catorce ochomiles en siete meses. Necesitó únicamente 190 días.

Ahora bien, ¿sería Nirmal Purja el único capaz de hollar la cima de los catorce ochomiles en 190 días? No lo creo. Desde luego, no es un reto al alcance de cualquiera, pero la historia del alpinismo consta de una larga lista de nombres extraordinarios y muchos de ellos tienen potencial de sobra para aproximarse, igualar o rebajar las cifras del nepalí. Sin embargo, la ahora segunda mejor marca, por llamarla de alguna manera, pertenece al coreano Kim Chang-Ho, quien tardó siete años, diez meses y seis días entre 2005 y 2013. Unos números lejísimos de los que ha firmado Nims. ¿La razón? Sencillamente, nadie se plantea algo así. El cronómetro nunca fue un gran amigo del alpinismo, quien siempre se entendió mejor con el día y la noche o con las cuatro estaciones.

 El alpinismo es definido por el diccionario como un deporte. Sin embargo, el propio diccionario da una definición de deporte en la que no encaja el alpinismo, pues para considerarse deporte se exige que esté reglado. Es el eterno debate con mis amigos licenciados en Ciencias de la Actividad física y el Deporte. Desde luego, el alpinismo es un deporte particular. Y eso, lo vuelve más extraordinario si cabe. El alpinismo no tiene un reglamento como tal. He aquí la gran controversia. Existen, en todo caso, un conjunto de normas consuetudinarias por las que se rige. Es lo que se conoce como la «costumbre». Llevándomelo al área del Derecho, el Código Civil español, por ejemplo, establece que «la costumbre sólo regirá en defecto de ley aplicable» (art. 1.3). De una manera algo más enrevesada pero con idéntico significado, el Código Civil argentino regula que «los usos y costumbres no pueden crear derechos sino cuando las leyes se refieran a ellos o en situaciones no regladas legalmente» (art. 17). El alpinismo, como decía, no tiene un reglamento propio como los deportes al uso. Sin embargo, existe una gran cantidad de normas fruto de la costumbre que todos conocemos y que entendemos deben ser respetadas. ¿Puede ser que Nirmal Purja haya quebrantado esa costumbre? Yo creo que sí.   

© Nirmal Purja Project Possible Ltd
  
Debo decir que siempre me he mostrado partidario de que cada uno disfrute de las montañas, o las enfrente, como le plazca. No cuestiono si alguien elige montañas masificadas o desconocidas, el uso de oxígeno artificial, el empleo de cuerdas fijas, las rutas escogidas, las expediciones comerciales y un largo etcétera de condiciones y condicionantes. Todos somos capaces de distinguir los grados de dificultad y al fin y al cabo entiendo que una de esas normas consuetudinarias de la montaña consiste en rendir cuentas a uno mismo. Y qué mejor ejemplo que Denis Urubko saliendo en solitario a intentar la cima del K2 porque consideraba que el invierno terminaba el 28 de febrero. Para él, al margen de reconocimientos, habría logrado la primera ascensión invernal al K2 únicamente de haber hollado su cima antes de que concluyera febrero.

El problema de Nirmal Purja desde mi punto de vista no es que haya usado oxígeno artificial o que se haya valido de cuerdas fijas para ascender los ochomiles. ¡Faltaría más! Ni siquiera los desplazamientos entre campos base con helicópteros. La cuestión, en mi opinión, es que considero que ha roto las mencionadas normas consuetudinarias del alpinismo con el objetivo de entrar en la historia. Tras décadas y décadas de respetarse un estilo, o una serie de estilos, el nepalí ha encontrado el "vacío legal" en la forma de ascender. En un deporte tan sumamente extraordinario que relega los números a un segundo plano, ha encontrado en los números una vía para colarse en la historia. En el alpinismo, el fin no justifica los medios. Y menos si el fin es establecer un récord.